En 2015, para el Gobierno de
la República sin duda representa el reto más importante, para conocer cómo
percibe la población nacional el desempeño de la oferta política por la cual
los mexicanos votaron mayoritariamente en julio del 2012, los aciertos de las
políticas públicas del actual gobierno seguramente estarán presentes en la
mente del elector al estar frente a la boleta electoral, el próximo 7 de junio
del 2015, en ese momento el ciudadano común expresará con su voluntad, que
tanto los compromisos ofrecidos en su campaña política el actual mandatario ha
cumplido y los beneficios de sus propuestas se ven reflejadas en el bienestar
de las familias mexicanas.
Los ciudadanos con Partido y
sin Partido, en las últimas tres administraciones presidenciales han reprobado
con su voto a los presidentes de la república en turno, en 1997 el Presidente
Ernesto Zedillo no logró convencer al electorado de sus políticas públicas, por
lo que el voto mayoritario castigó a su Partido y sus candidatos, al negarle la
mayoría de diputados priístas en la Cámara de Diputados y perder alguna de las
elecciones locales que se encontraban en juego en 1997, en 2003 no obstante el
voto democrático y la amplia mayoría votó por el Presidente Fox y su Partido en
el 2006, el electorado en la elección intermedia del 2003 mandó al segundo
lugar como fuerza política al Partido del Presidente, igual fenómeno se registró
en 2009, siendo Presidente de la República Felipe Calderón, es decir, los
electores en las tres administraciones decidieron con su voto reprobar las
políticas del Presidente de la República en turno, complicándole los tres
últimos años de su Gobierno al darle a los Partidos de oposición la mayoría en
el Congreso, hecho que por sí sólo y ante la falta de acuerdos políticos
dificulta la buena marcha de la administración pública federal.
En el 2012, la gente decidió
brindarle una oportunidad más al priísmo nacional, al elegir democráticamente
al Presidente Enrique Peña Nieto, porque sin duda sus propuestas llamaron mejor
la atención de las mayorías, le tuvieron confianza a sus compromisos y
apostaron al cambio promovido en su Campaña por el ahora Presidente de la
República.
El Presidente Peña Nieto, en
menos de dos años del ejercicio presidencial, sin duda, ha venido cumpliendo con
muchos de sus compromisos y ha demostrado su experiencia política, su
determinación para llevar adelante al país, su visión de futuro y de hombre de
Estado, que anteponiendo sus intereses de grupo y partidistas ha optado por
convocar a amplios acuerdos políticos, que han dado como resultado las reformas
estructurales tan indispensables para el avance del país y el mejoramiento de
los niveles de bienestar para los mexicanos, es decir, la parte reformista del
Presidente Peña Nieto ha quedado demostrada y sin duda ha convencido a los más
amplios sectores de la sociedad, y lo concibe como el Presidente Reformista que
el país requiere en este momento.
Las reformas estructurales
son grandes logros del Presidente Peña, sólo que éstas no serán percibidos y
sentidos sus beneficios de manera inmediata y especialmente antes de la Jornada
electoral del próximo año, más bien, los beneficios seguirán sintiendo de
manera gradual, a mediano y largo plazo, quizá los primeros beneficios de la
reforma podrán dar frutos electorales en la Jornada del 2018, luego entonces,
la gente seguramente tendrá presente la parte más difícil y que muchas veces en
los ciudadanos de a pie, comunes y corrientes sienten que la administración del
Gobierno de la República no marcha al parejo que el titular del ejecutivo
federal, es decir, las diferentes áreas de la administración pública,
responsables de las políticas públicas encaminadas a mejorar las condiciones de
vida del ciudadano común, éstas no han dado los resultados ofrecidos por el
Presidente en su campaña, y al tomar posesión del cargo, como referencia
podemos señalar el ofrecimiento de cambiar la política social con tintes de
asistencialismo a una política social responsable y sustentable que vaya a
combatir los problemas de origen, antes que llevarle comida a los pobres como
dádiva para que todo siga igual, los programas sociales y del apoyo al campo
igual que la educación, siguen siendo manipulados por liderazgos tradicionales
de agrupaciones sociales que fomentan la corrupción, rasuran y desvían los
recursos para que a los destinatarios les llegue poco o casi nada de los
beneficios.
La seguridad pública sigue
siendo la principal bandera y reclamo de las familias que a diario sufren
asaltos, asesinatos, secuestros, extorsiones y todo tipo de dejaciones en las
calles, carreteras, en los centros de trabajo y en cualquier parte por donde la
población transita, el derecho de piso, el crimen organizado ha impuesto,
afecta desde el pequeño ejidatario, ganadero o el vendedor ambulante o al dueño
de los pequeños negocios y hasta los más grandes empresarios, es decir, la
seguridad pública sigue siendo una factura pendiente, igual que la corrupción
que se encuentra en todos los niveles de la administración pública federal, en
la que prevalecen muchos personajes reprobados y rechazados por la sociedad,
pero que hoy son delegados federales o funcionarios de las secretarías y
organismos descentralizados, quienes con su actuación e imagen pública en nada
ayudan al Partido y al Presidente de la República.
El Partido, poco o casi nada
ha hecho para socializar los grandes logros y avances o algunos renglones del
sector público, lo que hace más complicada la calificación para el Gobierno del
Presidente Peña.
¿Que hacer frente a ésta
realidad y a escasos ocho meses de la jornada electoral, para que la mayoría de
los votantes reafirme su confianza en el Presidente Peña, votando por los
candidatos del PRI?
- Activar al priísmo desde la estructura nacional hasta el nivel seccional, en una gran movilización para su interlocución con la sociedad.
- Seleccionar como candidatos a los mejores cuadros de buena imagen pública, de trabajo en la base, antes de privilegiar las cuotas a sectores, líderes de organizaciones adherentes y personalidades muchas de ellas con gran poder político, pero muy rechazados por la sociedad.
- Revisar y evaluar a los delegados federales, quienes son la imagen del Presidente de la república en cada uno de los Estados o regiones en las que actúan, éstos son percibidos por la sociedad, como los agentes operadores de las políticas del Presidente de la República y si éstos son corruptos, inoperantes, prepotentes o se dedican a privilegiar sus carreras políticas, antes que prestigiar la obra de Gobierno, seguramente el votante animado por ésta actitud votará en contra del Partido y su Gobierno.
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