Por Víctor Manuel Barceló R.
En el proceso educativo la humanidad pone mayor énfasis en la formación superior de los educandos, que en las etapas previas. Algunas de ellas estuvieron largo tiempo abandonadas a su suerte. Tal fue el caso de la primera infancia que, tras densos debates, dio lugar a la educación inicial.
No es que no importara la formación de los niños en sus diversas momentos de crecimiento; está entendido que lo que bien se aprende en la educación básica, adquiere fortalezas extraordinarias para el resto de la formación del niño o adolescente. Pero los países necesitan cubrir compromisos de preparación, para atender a empresas que laboran en sus territorios, so pena de invasiones de “expertos” transnacionales.
Empero, si las bases educativas, previas a la superior, no son sólidas y con aprehensión de las competencias requeridas, en cada momento de la evolución psicofísica de los alumnos, por más esfuerzos que se apliquen en la superior, la mediocridad difícilmente podrá superarse. De allí la importancia de las etapas iniciales y básicas, en la formación de niños y adolescentes.
La calidad educativa no puede fragmentarse y obtenerse, en unos niveles sí y en otros no. Es una secuencia tan marcada como la formación -por ejemplo- de un atleta de alto rendimiento, si baja su empeño reducirá sus marcas y por más esfuerzos de última hora, no podrá llegar a la competencia con las características que de él se esperan.
De ahí que la educación inicial requiera la misma o más atención que el resto de niveles. Esta fue llevada adelante con una participación sólida y fundamental de la familia. Hoy las condiciones sociales en diversos contextos lo afectan y en algunos casos lo anulan. Los niños de 0 a 3 o 4 años, son “entregados” a “cuidadoras” en guarderías, por lo general sin condiciones físicas ni preparación de sus “maestras” para la noble y fundamental tarea de guiar el desarrollo integral de esos niños.
Cuando el Estado y la sociedad consideró necesaria la atención de estos niños, se echó mano de personas voluntarias, sin conocimiento adecuado. El transcurso del tiempo acerca dicha tarea a las exigencias de los contextos vigentes. La formación profesional que hoy se ofrece, no pretende sustituir a los padres de familia. La colaboración docente-padres es y seguirá siendo pilar de la educación en cualquier grado, pero con mayor razón para estos pequeños.
La formación de docentes, que se realiza en la región, pretende fortalecer, de manera especial, el conocimiento y la profundización de los hallazgos científicos, relacionados con la evolución cerebral del niño y su desarrollo emocional. Las demandas sociales son consideradas y se muestran en el enfoque dirigido en función de deducciones ante los cambios que ocurren en diversos países, en la educación básica, impulsándola hacia el Constructivismo, como manera de acercarse más a las necesidades de la formación de los niños; siempre, se dice, buscando sentar bases para alcanzar una sociedad “más humana y productiva”.http://books.google.com.mx/books?hl=es&lr=&id=BBJWBEQTARAC&oi=fnd&pg=PR1&dq=constructivismo+educación+infantil&ots=oFahuT37EM&sig=-FEBH_VwkvaZfqq9CVOJwJCmebg#v=onepage&q=constructivismo%20educación%20infantil&f=false
En todos los casos las necesidades consideradas tienen que ver con el contexto en que se trabajará, considerando los términos de la demanda de esta prestación y en función de la formación profesional, generalmente encausada a una población joven que se incorporará a éste espacio laboral, para el que requiere ciertas cualidades que habrán de detectarse desde el arranque de su preparación.
De allí la necesidad de trazar el Plan y programas de estudios, que considere un tronco común y personalice cursos para los contextos específicos de las escuelas en que se formarán estos docentes. La búsqueda es desarrollar y acometer un elenco de competencias -genéricas y profesionales- que faciliten el ejercicio de la docencia, utilizando los dispositivos oportunos para ofrecer educación integral y de calidad, a los niños de la primera infancia, sea cual sea el contexto en que vivan.
La Región latinoamericana tiene sus formas, por demás antiguas, para atender a esa porción tan importante de niños que van del nacimiento –aún antes- a los 3 o 4 años de edad. En la práctica se aprecian diferentes maneras de organización, acciones y métodos numerosos para atender los requerimientos de la primera infancia. En tal diversidad, se encuentran, con nombres iguales o diferentes: guarderías, estancias infantiles, preescolares, centros de desarrollo infantil, programas asistenciales y otros más que muestran la variedad de instituciones, muchas veces pertenecientes a distintos organismos públicos provinciales, estatales o centrales y federales. A este esfuerzo lo acompañan muchas organizaciones privadas. Por ello, la conformación de una terminología común para referirse a la educación inicial, a pesar de la aceptación universal, pericias y métodos de aplicación, requiere de un esfuerzo considerable y mecanismos de acción diversos.
El proceso educativo del PLANETA logra impulsos teóricos y compromisos prácticos, desde la Reunión de Jomtien(1990), la conformación del libro magistral “La Educación es un tesoro”(1994) que coordinara el entonces ministro de educación de Francia, Charles Delors. En el 2000, el Programa de Educación de la Unesco precisó el concepto y propósito fundamental de la tarea educativa: lograr una educación para todos. En Dakar, durante el Foro Mundial sobre la Educación, más de 180 países –México entre ellos- ratificaron el pacto para que ese anhelo se lleve a la práctica. Allí se procuró, acrecentar la conciencia planetaria acerca de la trascendencia de la formación y salvaguarda de los pequeños, en sus primeros años de vida. http://www.iiz-dvv.de/index.php?article_id=502&clang=3
Resultado del Foro fue el fomento de planes y proyectos para impulsar la mejora, mediante una enseñanza-aprendizaje desarrollada con las competencias correspondientes. A partir de allí, la visión mundial acerca de la importancia de la educación en los primeros años de vida, se consolida en el Planeta, si bien los planes y proyectos aplicados a la formación de este primer y fundamental momento de la infancia, son distintos y responden a criterios científicos que, en algunos casos, no han pasado la ”prueba del ácido”. Además, en tanto algunos países avanzan a una cobertura universal, otros están en etapa de experimentación o es muy precaria la tarea. http://www.oei.es/metas2021/foroeducacioninicial.htm
El Grupo E-9 (E por educación y 9 por el número de países integrantes, México entre ellos), en el 2003 se reunió por 5ª ocasión en El Cairo, Egipto, para revisar el progreso logrado en cuanto a la Educación para Todos (EPT); particular énfasis se puso en el Cuidado y Educación de la Primera Infancia, deliberando acerca de las estrategias propuestas por el E-9. A consecuencia de tal reunión, la UNESCO en México, elaboró el “Estudio sobre los Servicios de Atención a la Población Infantil”. En él se inserta un examen del comportamiento de unos indicadores, así como proposiciones destinadas a la satisfacción gradual de asuntos cardinales para una Atención Educativa de calidad, a la Primera Infancia (AEPI).http://books.google.com.mx/books/about/Estudio_sobre_los_servicios_de_atención.html?id=zetaNwAACAAJ&redir_esc=y (Continuará).
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