Por Raúl Moreno Wonchee
Hace casi 60 años en México nació la gesta histórica de la Revolución Cubana. De aquí partieron 82 valientes, inspirados por anhelos de igualdad y justicia social, para llevar a cabo una hazaña histórica. Con el triunfo revolucionario comenzó el mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo. En educación, salud, deporte, cooperación para el desarrollo y fortalecimiento de la unidad latinoamericana, Cuba es ejemplo en América Latina. Cuba ha mantenido la dignidad y el orgullo de ser una Nación capaz de forjar su propio destino. Cuba y México somos pueblos latinoamericanos y caribeños hermanados en la lucha por mejores condiciones de desarrollo. Con esa identidad, en enero de 2013, en Santiago de Chile, Castro y Peña acordaron el reencuentro de dos naciones unidas por el respeto y el cariño. A partir de entonces, se trabaja para alcanzar mejores intercambios culturales, académicos, deportivos y artísticos; al tiempo que se fortalecen las relaciones económicas, turísticas y de cooperación para el desarrollo. Se trata de aprovechar las profundas transformaciones que estamos viviendo ambos países: las reformas estructurales de México y la actualización del modelo económico de Cuba. México siempre ha votado en las Naciones Unidas por poner fin al bloqueo contra Cuba. Queremos que a Cuba le vaya bien; que toda su gente tenga mejores oportunidades para elevar su calidad de vida. Hoy, en la nueva etapa de Cuba y el momento de transformaciones de México, gracias al reencuentro entre nuestros gobiernos estamos nuevamente unidos, reconstruyendo nuestros vínculos y honrando la historia que nos une. (Como si lo dijera yo, pero lo dijo el presidente Peña Nieto).
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