martes, 2 de agosto de 2016

A propósito de la Reflexión de Ignacio Anaya al PRI




Atinada reflexión ¿De verdad será rescatado el PRI? del columnista de EXCELSIOR Ignacio Anaya, al señalar con precisión algunos de los retos más importantes que tiene el nuevo dirigente nacional del PRI Enrique Ochoa.

Recomponer la deteriorada imagen del PRI ante la sociedad: Empezando por atender la incertidumbre y la desconfianza que la propia militancia hacia el interior manifiesta, pues convencer al interior le daría como resultado salir con un ejército de hombres y mujeres que reafirmen su militancia, que crean en el proyecto renovador para convencer a simpatizantes y a la sociedad en general, de que el partido y el gobierno surgido de éste han leído correctamente el mensaje en las urnas y están dispuestos a enderezar el rumbo en beneficio de las grandes mayorías nacionales. 

Lo anterior se desprende de cientos de priístas que creyeron en el proyecto que encabezó como candidato el Presidente de la República en 2012 y que mucho ha dejado de verse reflejado en los actos de gobierno, lo que es peor, el Presidente nacional del partido, seguramente en estos días que lleva al frente del mismo, ha escuchado múltiples reclamos de militantes abandonados a los que se les utiliza en los procesos electorales, se les ofertan oportunidades de trabajo y desarrollo y luego se les abandona, dejando los espacios públicos en el gobierno a muchos opositores al programa que gobiernan por compromisos políticos o por la razón que sea, pero ésta conducta es una de las principales causas que el priísmo reclama y por ello muchos militantes han preferido dejar de hacer actividades en favor del PRI e incluso hacen trabajo para otros candidatos aunque no sean de su partido, por lo tanto, el dirigente nacional debe revisar con cuidado, analizar los planteamientos y darles una solución que permita al priísmo de todas las corrientes y de todas las edades sentirse incorporados al trabajo del partido, pero también ocupando los espacios de gobierno, porque de otra manera, si el priísmo que mueve los votos esta inconforme porque se atiende mejor a los amigos del gobernante o a los arreglos que se hacen con otras fuerzas políticas, descuidando a los de casa, éstos se seguirán sumando a los adversarios, antes que apoyar a su partido, es decir, si el dirigente nacional primero convence, convoca a la unidad e incluye a los de casa, con toda seguridad, éstos saldrán a las calles como un ejército, preparado para defender su proyecto ante la sociedad, señalando con puntualidad los errores donde otros gobiernan. 

Si bien éstos no son todos los caminos para la recuperación de la confianza y el reposicionamiento del PRI ante la sociedad, tiene la razón el columnista Ignacio Anaya en los 5 puntos estratégicos que señala.

Primero, mover a la militancia y devolverle la voz, por supuesto que constituye un reto para el dirigente nacional, los priístas diríamos que antes que mover a la militancia, hay que organizarla desde la base territorial, es decir, constituir los comités desde las secciones electorales; constituir los comités de movilización desde les comités seccionales, subiendo a los municipales, distritales y estatales, pero especialmente, organizar al priísmo territorialmente para que éste abandere en cada espacio territorial, colonias, pueblos, ejidos, escuelas, centros de trabajo, etc., las causas que les son comunes a la gente, que se fortalezcan los liderazgos de base mediante el trabajo de gestión comunitaria y que desde ahí se le exija a los gobiernos solución a las múltiples problemáticas ciudadanas y del espacio seccional se puntualice las desviaciones y la falta de resultados de los gobiernos, ello llevaría a una movilización permanente del priísmo, como en los mejores tiempos en los que el priísmo vinculado con la sociedad era prácticamente invencible. 

Aceptar la realidad plural y crítica del país: No creemos que sea tan difícil y que tampoco lo desconozca la dirigencia nacional, pues la diversidad de ofertas y programas que las fuerzas políticas ofrecen como salida a la problemática nacional, es bien abordada por el dirigente nacional del partido, que por complejas que sean hay que confrontarlas y convertir en acciones de gobierno aquellas que respondan con mayor probabilidad a la pluralidad y a las exigencias de una sociedad cada día más demandante, mejor informadas y dispuesta a rebasar a las organizaciones políticas ancladas en el pasado.

En lo que se refiere a dejar de entender al PRI como estructura electoral: También tiene gran parte de razón, por más de dos décadas el PRI abandonó el trabajo de gestión social y el trabajo territorial, condiciones que lo llevaron a la pérdida de espacios en las urnas (espacio que se deja vacío es ocupado por otros), se privilegió el apoyo al trabajo de organizaciones y sectores adherentes, cuyos dirigentes convirtieron a las referidas organizaciones y sectores en elefantes blancos sin una estructura que realizara trabajo en favor de las grandes causas nacionales, es probable que tengan los miles de afiliados que dicen tener, pero en la práctica resultan ser agremiados de esas organizaciones, pagar las cuotas que les solicitan sus líderes, conseguir programas sociales para sus agremiados pero éstos en su mayor parte suelen ser no militantes del PRI y por ello la pérdida de elecciones de manera frecuente, en consecuencia el periodista tiene razón, porque un partido político para que se convierta en opción real de gobierno, convenza al electorado y lo haga su aliado, necesita ser el puente de comunicación permanente entre el gobernante y el gobernado, señalar los desaciertos del gobierno, los escándalos y las corruptelas y sentir al partido como el instrumento de fuerza, para exigirle al gobierno puntual cumplimiento a sus demandas, por ello muchos priístas dicen que el trabajo territorial y de gestión social permanente moviliza al priísmo, lo vincula con el pueblo, convierte a éste en la fuerza del partido y al partido en la fuerza del pueblo. 

Mirar mas allá de sectores y organizaciones a los ciudadanos: Por supuesto que el partido se vincularía más con la sociedad, lo que en tiempos no muy lejanos, decía el dirigente Luis Donaldo Colosio, sumar más ciudadanía al partido, sin menospreciar o hacer a un lado la aportación de los sectores y organizaciones, existe, toda la razón para ciudadanizar el trabajo partidista, territorializarlos en los seccionales, en las colonias, pueblos, barrios y ejidos, porque es en esos espacios es donde se ganan las elecciones, donde la gente vive los problemas, donde la gente reclama la presencia de su partido, en los que la gente siente los resultados de la obra de gobierno, y a donde querer o no, se debate en las reuniones de amigos, de familia o de compañeros, la percepción y la imagen de los políticos y de los gobernantes, por lo tanto, sí se requiere tener más visión para que el partido refleje y trascienda su trabajo con la sociedad, y dejar de priorizar solo el trabajo de las organizaciones, que lamentablemente muchos de sus liderazgos a decir de sus propios agremiados medran con los apoyos que reciben en detrimento de los propios integrantes del gremio, ello tiene que ver mucho, inclusive con los fracasos de la políticas sociales de los gobiernos, en el que casi todos los recursos destinados a combatir la pobreza o el apoyo a sectores vulnerables, bajan a través de líderes de organizaciones que desvían los recursos y que hacen de la corrupción sus medios de vida, ésta no es una particularidad del PRI, también las organizaciones de otras fuerzas políticas así actúan, pero el PRI debe empezar por su interior, antes que señalar a los de enfrente.

El debate en medios: Por supuesto que también ha habido un gran abandono en las últimas dos décadas del priísmo o más, en el que el PRI no dejaba espacio público, en el que no estuviese presente un militante o un dirigente para dar la batalla ideológica, la confrontación de resultados con éxitos y fracasos es cierto, pero ahí estaba el PRI dando la cara, estimulando a sus hombres y mujeres preparados y capacitados para el debate, interactuando con los opositores y con diversos líderes sociales de todos signos, para que a través del diálogo, se convencieran de que el PRI era más que un partido político, el resultado de las grandes luchas sociales y que sus gobiernos cargaban con la enorme responsabilidad de dar cumplimiento a las aspiraciones sociales del pueblo.

Pasan los días, posteriores a la toma de protesta del nuevo dirigente nacional y su discurso quiere convencer hacia el interior y hacia el exterior que el PRI requiere renovarse, que el PRI aprendió la lección y el mensaje del 5 de junio, ha reiterado con puntualidad los puntos críticos que hay que atender, tal vez lo que empieza a hacer falta y lo  veremos con el paso de los días y semanas, es con quienes va a emprender ésta difícil tarea que sentimos tiene muy claro, y al mismo tiempo ¿cuándo se traducirá en realidad tangible el discurso en cada uno de los puntos?, ¿cuándo iniciaran las reuniones en las que el PRI llame a sus gobernantes para que informen de las inconformidades del priísmo, de lo que han realizado y lo que están por realizar?

Son muchos priístas, hombres y mujeres de todas las edades, dispersos en todo el país, en cada espacio territorial, seccional, distrital y municipal, esperemos que pronto todo este ejército, de cientos de miles de priísta resentidos, relegados, desmotivados, sean convocados al trabajo sin distingo de grupos políticos para de esa forma con unidad, con inclusión y con participación, el PRI muestre el músculo que sabemos tiene, recupere la confianza de la gente y los gobernantes surgidos de sus filas rindan cuentas a la sociedad, que se haga vigente lo dicho por la dirigencia nacional, de combatir en los hechos la corrupción y la impunidad y todo tipo de desviación en los gobernantes, para lo cual no se requieren reformas legales, se requiere actitud, voluntad política y una sociedad organizada en torno a su partido. 

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