Por Raúl Moreno Wonchee
Mientras se extinguen las llamaradas de petate del escándalo mediático por los resultados del Coneval sobre el número de pobres, la Universidad Nacional se ha tirado al ruedo para poner el pensamiento al servicio de las causas nacionales. En efecto, la UNAM acompañada por el Colegio de México ha echado a andar una discusión que está llamada a ocupar un lugar central en la vida pública mexicana. Por iniciativa del Programa de Estudios para el Desarrollo que dirige e inspira Rolando Cordera, un grupo selecto de investigadores sociales se propuso dar contexto y profundidad a las cifras difundidas recientemente donde se hace la cuenta de las duras realidades que laceran a la mitad de los mexicanos y que son causa y efecto de la falta de crecimiento de la economía nacional. El rector José Narro y el presidente Javier García Diego (el Colegio de México tiene presidente, ni modo), ambos a punto de dejar la dirección de sus respectivas instituciones, decidieron cantar un dúo de cisnes para reafirmar el compromiso social de sus colectividades académicas. El seminario sobre población, pobreza y desigualdad ha reunido a conocedores profundos de los distintos ángulos de la compleja circunstancia nacional como Manuel Ordorica, Enrique Provencio, Mario Luis Fuentes entre otros. Faltó un experto en política económica (renglón que a lo mejor se reservó Rolando para sí), un antropólogo, alguien del gobierno (la propia Rosario para que explicara la diferencia entre el hambre y las ganas de comer) y desde luego un representante de los pobres. Ojalá sea la primera fecha de un torneo que debe continuar.
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