Los recientes acontecimientos derivados del paso del huracán Patricia, sin duda son la demostración más contundente de que cuando el gobierno y la sociedad se organizan y se deciden a juntar esfuerzos para hacerle frente a un problema, los resultados no se dejan esperar para bien de las mayorías quienes resultan ser la verdadera razón de un gobierno responsable, con visión de futuro y comprometido con sus gobernados indistintamente de sus preferencias ideológicas.
El saldo blanco reportado en Colima, Jalisco, Nayarit, Michoacán y demás Estados golpeados por la furia de la naturaleza, en la que los tres órdenes de gobierno actuaron como un todo en sus tres niveles de gobierno, representan la fórmula a seguir para encontrar soluciones viables a las múltiples carencias e inoperancias en materias como educación, salud, y seguridad pública que los políticos de los diferentes signos ideológicos que por décadas nos quedan a deber a la sociedad en su conjunto.
La visión de futuro y la coordinación entre los diferentes órdenes de gobierno, en el diseño y ejecución de las políticas públicas sin duda son las piedra angular que nos hace falta para terminar con los rezagos que día a día incrementan la brecha de la desigualdad entre los que todo tienen y los que no alcanzan el mínimo de bienestar para una subsistencia digna como bien lo señala la Constitución de la República, es hora de que las distintas fuerzas políticas nos demuestren su verdadera preocupación por la sociedad a la que dicen representar anteponiendo sus intereses y líneas partidistas para llegar a acuerdos en beneficio de las grandes mayorías nacionales.
“Patricia” es sólo un ejemplo de orden de prevención, de responsabilidad y compromiso que el gobierno federal en su calidad de liderazgo social diseñó, coordinó y comprometió la participación de autoridades estatales y municipales y lo más importante de la fuerza individual de los ciudadanos, que todos juntos forman la gran fuerza social participativa poniendo al frente al jefe del Estado que garantizara resultados óptimos como los que ya conocemos la opinión pública.
El odio, el rencor, el individualismo, no conducen a un destino cierto y positivo, por el contrario, son las veredas que nos llevan al desastre y a dar saltos al pasado antes de conducirnos al bienestar, al desarrollo, a la armonía y a la paz social que todos aspiramos.
El país no requiere en momentos de crisis, de credibilidad, de incertidumbre y de zozobra de más liderazgos mesiánicos que encuentran en la mentira la mejor propuesta para engañar, por el contrario, los tiempos reclaman liderazgos sociales responsables, con propuestas sustentables y por dolorosas que sean éstas, resulten ser las más adecuadas para alcanzar las transformaciones deseadas, el pacto por México fue otro de los ejemplos que con voluntad política, con el liderazgo del Estado y sus instituciones y en medio de la pluralidad de ideas, dio resultados y rompió paradigmas nunca antes vistos. Hecho que por sí sólo nos lleva a concluir que viviendo en una sociedad plural, ninguno es dueño de la verdad, todas las propuestas tienen sus partes negativas y positivas, por eso privilegiando el diálogo se puede llevar si menos cabo y menos el sometimiento de alguien encontrar acuerdos y propuestas que nos permitan el avance social que todos estamos deseando, bienvenida la pluralidad, pero mejor aún, los consensos sin claudicar en los principios que son esencia básica de la democracia.
Por eso concluimos diciendo, que cuando se quiere se puede, cuando las instituciones del Estado y sus gobernantes asumen el liderazgo que les corresponde, escuchan y dialogan pero sin dejar de cumplir con la obligación que la ley les impone, los objetivos se alcanzan, la sociedad avanza, la pluralidad se consolida y el desarrollo, la paz y la estabilidad se hace presente.
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