Por Cuauhtémoc Anda Gutiérrez
Al terminar el Campeonato Mundial de Fútbol, volvimos la vista al Congreso para observar los avances en las importantísimas Reformas que ahí se están “cocinando a fuego lento”, en esas estábamos cuando una noticia irrumpió nuestros hogares y trajo triste fama, el horripilante caso de mamá Rosa.
Al escuchar la noticia, confieso que pensé que podría ser el anuncio de una telenovela o de una película que contaba la triste historia de unos huérfanos que habían caído en manos de una “matrona” del siglo XIX. Pero la estridencia de la noticia hizo que todos y cada uno de los elementos de la familia y amistades cercanas, comentáramos tan espeluznante caso de Zamora, Michoacán. Admito que leíamos la noticia con cierta reluctancia, porque en lo particular, tenemos gratos recuerdos de aquél Estado, del que además recuerdo que mi esposa me acompañó, para tomar fotos, cuando en el 2001 escribí el libro titulado “El Nuevo Michoacán”.
Al día siguiente, se anunció que después de horas de estar limpiando, habían podido sacar 20 toneladas de basura de aquel “muladar”, en el que además había ratas, chinches, cucarachas, etc. ¿cómo pueden convivir los niños en un lugar en esas condiciones?, también es válido preguntarse ¿Dónde está el DIF, dónde está el gobierno que es el encargado de atender a los niños huérfanos y abandonados?
Por otra parte, la presencia y las declaraciones del Procurador, Jesús Murillo Karam, un político serio, experimentado, competente, con una magnífica carrera política, avalaban el acontecimiento. Al día siguiente, la inmediata respuesta de intelectuales de prestigio intachable, argumentaban que mamá Rosa no era ningún monstruo, sino al contrario una mujer virtuosa que desde joven con una vocación casi milagrosa se dedicó a recoger niños huérfanos y echarse a cuestas la tarea de conseguir recursos para sostenerlos, darles una carrera y ahora que tiene más de 80 años, hay miles que con su vida dan ejemplo de lo que fue capaz esta señora.
Mientras tanto, poco a poco se fue haciendo pública su deteriorada salud y la energía con la que empezó hace 60 años, se había ido agotando, ya que manejar un albergue para 400 menores y más de 100 adultos, no es un asunto de fácil operación. Además, la defensa brindada por distinguidos personajes, hizo que afortunadamente, para mamá Rosa, la Procuraduría diera marcha a tras, por lo menos en su caso, ya se dijo que por enfermedad y por su avanzada edad no es imputable para hacer frente a los cargos, esto no significa que no haya delito que perseguir.
A mis 75 años, no he tenido oportunidad de conocer a mamá Rosa, pero sí al Procurador Murillo Karam, quien fue mi compañero Diputado en la LI Legislatura, donde dejó un grato recuerdo, por su capacidad como abogado, su trato generoso y su habilidad política, por ello, me congratulo que lo que empezó como un linchamiento, por el ruido que hicieron los periódicos y porque francamente la noticia era muy vendible, el Procurador haya tenido la capacidad de sacar de esa hoguera a mamá Rosa, porque si sólo la mitad de lo que afirman fuera cierto, ya le alcanzaba para ser santa.
Sé que el caso no ha concluido, pues los procesos una vez abiertos siguen su curso, pero la estridencia de la noticia y el ambiente de linchamiento han desaparecido y creo que debemos agradecérselo a la entereza del Procurador, Murillo Karam, porque no todos los procuradores que hemos tenido y que recuerdo hubieran corregido la plana, no, no se hubieran movido ni un milímetro, aunque supieran que se estaba gestando una gran injusticia.
Hasta ahora, ¿qué lección podemos derivar de estos acontecimientos? Lo primero, reconocer el enorme poder que adquieren los medios cuando se trata de “hundir a alguna persona”. Segundo, si se trata de una noticia tienen la obligación de propalarla. Todo esto hace de vital importancia que cuando las autoridades den una noticia, cuenten con evidencias previas, porque el ruido que generan en la población es tremendo.
Tercero, y el más importante, ¿Cuántas casas “mamá Rosa” hay en la República, que sustituyendo al Gobierno en la responsabilidad de auxiliar a niños o ancianos en estado de calle, les tratan de ayudar a cambio de vaya usted a saber qué? No olvidemos que una gran mayoría de la gente se creyó la noticia de que la señora era una tratante de blancas o alentadora del narcotráfico, o de otros delitos.
Las autoridades locales deben de participar en este gran censo, del que tengo la certidumbre nos arrojará malas noticias, aunque espero equivocarme. En fin, estamos seguros que la Procuraduría hará bien su trabajo le deseamos a mamá Rosa su pronta recuperación y que el tiempo que le quede de vida lo dedique a ella y, que esos niños y adolescentes que se encontraba viviendo con insalubridad se les ayude para que vivan con dignidad, es decir con salud y educación.
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