La unidad revolucionaria como organización, encontró su sustento político partidario en los orígenes del movimiento revolucionario, que sin duda significó las aspiraciones legítimas del pueblo, por alcanzar la igualdad, la equidad y la justicia como forma de vida y la democracia participativa como fuente de origen del poder público y soberano que sólo el voto puede dar a gobiernos legítimos, lo contrario sería autoritarismo o cualquier otra deformación del sistema democrático, en ese orden de ideas, los revolucionario, que lucharon por el sufragio efectivo y la no reelección, la igualdad del hombre frente a la ley, la justicia social y el reparto equitativo de la riqueza, es que se pusieron de acuerdo para formar un sistema de gobierno que diera unidad nacional y convirtiera en en gobierno las aspiraciones revolucionarias del pueblo.
La visión institucional de los hombres que hicieron posible la revolución, diseñaron y crearon un instituto político que sintetizara sus legitimas luchas, y es así como nace el Partido Nacional Revolucionario con sus tres grandes transformaciones, sin dejar de lado el compromiso de hacer políticas públicas y de gobierno, aspiraciones de igualdad, democracia y justicia social.
Hoy institucionalizada la revolución desde los años 40 del siglo pasado, los militantes en retiro hombres y mujeres distinguidos en las tareas del partido, cuadros que poco a poco, a muchos de ellos se les fue abandonado u olvidando y que hoy, el presidente nacional del PRI está decidido a reactivar para incorporarlos a la actividad cotidiana, aprovechar su experiencia y capital político e incorporarlos a las tareas políticas y otorgarles oportunidades y espacios, a los que legítimamente tienen derecho.
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