sábado, 19 de julio de 2014

Oaxaca y Michoacán, obstáculos para la cristalización de la Reforma Educativa

La vocación reformadora del Presidente Enrique Peña Nieto, sin duda ha sido una actitud valiente que la mayoría de los mexicanos al inicio de la administración admiraron y aplaudieron, dado que los temas de la reforma son de la mayor trascendencia para el desarrollo de la nación. La Reforma Educativa, primera en aprobarse en el Congreso y a iniciativa del ejecutivo federal, a más de un año de su aprobación y puesta en vigor, sus efectos positivos no se sienten y menos producen los resultados que de ella se esperan, condición suficiente para que la sociedad mexicana vea con cierto escepticismo, los beneficios que en las diferentes materias de la reforma se esperan como energética, económicas, financiera, telecomunicaciones, política, etc.
 Los mexicanos interesados en que las reformas se apliquen, vemos con gran preocupación que si bien han existido obstáculos impuestos por las diferentes fuerzas políticas para su aprobación de la reforma, es de reconocerles a los legisladores que éstas reformas planteadas por el Ejecutivo Federal aún con los cambios que el propio proceso legislativo demanda, han quedado consolidadas, sin embargo, ahora el valor está en la cancha de los gobiernos estatales y federales, en lo que se refiere a la reforma educativa les ha faltado determinación, voluntad y capacidad para hacer que las reformas se cumplan, pues las leyes tienen como características que al cumplir con todo su proceso para convertirse en normas de observancia obligatoria, éstas se deben hacer cumplir aún en contra de los sujetos que se oponen utilizando inclusive la fuerza del Estado, no hacerlo como la propia ley lo demanda es caer en responsabilidades para aquellos titulares de órganos de gobierno, responsables de cumplir y de hacer cumplir la ley. Como es el caso de la Secretaría de Educación Pública federal y los secretarios o similares de los gobiernos estatales y del Distrito Federal quienes han abusado de la tolerancia, del diálogo y la concertación, instrumentos que si bien es cierto son aplaudibles en un gobierno democrático, también es que cuando éstos elementos se prologan en el tiempo como es el caso, oportuno es reconocer que nos encontramos frente a desgobiernos o gobiernos débiles. O lo peor, gobiernos irresponsables que no cumplen con el juramento que hicieron al protestar su cargo, “de cumplir y hacer  cumplir la ley”.
Es inexplicable bajo cualquier signo de racionalidad, que cuando una mayoría del pueblo de México reclama un sistema educativo nacional, que como bien lo señala -el tercero constitucional de ser la palanca del desarrollo del pueblo- por otro lado otra minoría nacional rechace las deformaciones y el enorme rezago que el país registra en materia de educación de conformidad con los estándares de los organismos internacionales, que miden el aprovechamiento y desarrollo educativo.
Resulta increíble que la reforma impulsada por el Presidente de la República, que establece claramente las sanciones a las que se hacen acreedores los trabajadores de la educación, no existan sanciones concretas que los obligue a trabajar o en su defecto sean separados de sus plazas, aquellos maestros que en lugar de estar frente a sus grupos, impartiendo conocimientos y formando a las generaciones en desarrollo, éstos se encuentren en plantones, marchas y bloqueos y al mismo tiempo cobrando puntualmente sus salarios y prestaciones de manera indebida, eso en términos claros y sencillos, se llaman corrupción, saqueo de recursos y abandono de sus fuentes de trabajo en perjuicio de los niños y los jóvenes en formación, por los que la sociedad paga a través de sus impuestos.
La nueva ley de educación fija, nuevas condiciones para los comisionados sindicales, sin embargo a miles de maestros se les encuentra comisionados con goces de sueldo y lo peor, es que éstos comisionados no son revisados por las autoridades responsables de vigilar el ejercicio y la aplicación del gasto, con tristeza vemos los casos de Oaxaca, Michoacán y Guerrero, entre otros Estados, donde la Coordinadora de los Trabajadores de la Educación se la pasan bloqueando carreteras, organizando marchas, en plantones y en cualquier otra actividad, menos cumpliendo con el calendario escolar especialmente en Oaxaca, donde no cumplen ni siquiera con el 50% de los días laborables en la enseñanza. Éstos no han permitido la adecuación de la Reforma Educativa y menos, con la evaluación del maestro, la prueba enlace y el concurso para la selección y asignación de las plazas a los nuevos maestros.
La Coordinadora de los Trabajadores de la Educación  en los Estados de la República donde tiene fuerte presencia, sigue heredando y vendiendo plazas, quitando y poniendo autoridades educativas, sin que exista una reacción legal de los gobiernos estatales y la propia Secretaría de Educación Pública federal para que suspenda el pago de los maestros que no cumplen, se les quiten las plazas y se les asignen a otros profesionales de la pedagogía preparados y dispuestos a cumplir con la noble labor de la enseñanza.
¿Hasta cuando los gobiernos cumplirán con su obligación para que la educación crezca?, lo mexicanos seamos más competitivos en este mundo global, la investigación científica y tecnológica, nos haga independientes, y que el progreso y el bienestar avancen y con ello se garantice la paz y la estabilidad social, que hoy, se ve seriamente amenazada por la culpa de unos cuantos líderes sindicales tanto de la coordinadora como del propio sindicato nacional, y con la complicidad de funcionarios federales y estatales que no quieren cumplir con su responsabilidad, y que también deben considerarse tan responsables de la falta de cumplimiento, como los integrantes de la coordinadora y del sindicato nacional que se oponen a la reforma, lo que se requiere señor Presidente y señores Gobernadores, es un cambio de actitud de los gobernantes,  que persigan y apliquen la ley a los que no quieren cumplir y estimulen a los cientos de miles de profesionales de la educación que si existen, porque la mayorías de los maestros si quieren trabajar, solo que las condiciones les limitan su accionar, porque los malos maestros agrupados en el sindicalismo tanto el oficial como el disidente, los amenazan, los bloquean en su ascenso y los obligan a participar en marchas, plantones y bloqueos, y a comprar los ascensos en sus plazas para percibir mejores salarios.
Es la hora de la verdad para los gobiernos, porque los líderes sindicales, no van a permitir por voluntad propia dejar de vivir en los grandes privilegios que representa el manejo de millones de pesos de manera discrecional, porque no rinden cuentas a nadie, lo que hace que México esté convertido en un país de trabajadores pobres, líderes sindicales potencialmente ricos y con grandes privilegios políticos, esto que pasa en educación, no es ajeno a todas las dependencias del sector público, pues lo mismo o peor, sucede en el sector energético y en el sector salud (ISSSTE, IMSS y SSA), donde los líderes sindicales mandan, son los dueños de las plazas, someten y condicionan el actuar de funcionarios débiles y muchos de ellos sin vocación y comprometidos más con su promoción política y personal, que con la obligación de brindar servicios con calidad y calidez humana. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario