miércoles, 27 de abril de 2016

El Constituyente en la Ciudad de México. Primera Parte.

Pedro Armenta R.

¿Sabes para qué sirve y a quiénes va a beneficiar ésta llamada reforma política del Distrito Federal, hoy Ciudad de México…?
Como habitante de esta ciudad, capital del país, hemos escuchado por muchos años hablar de la transformación del Distrito Federal en un Estado más de la República, la argumentación y fundamentos de quienes han promovido y hasta el día de hoy siguen promoviendo este cambio de “estatus jurídico”, señalan la recuperación de los derechos políticos del ciudadano capitalino, para elegir a sus autoridades locales, y sustentan su dicho en que habrá mayor presupuesto federal, para atender las necesidades de quienes vivimos aquí en la capital, asiento de los poderes federales, recibiendo el beneficio de otras entidades federativas, y tal vez se tenga razón en parte, pero al mismo tiempo, se debe señalar que la Ciudad de México, ha sido históricamente la más beneficiada por muchas prestaciones de los gobiernos federales, ello explica que en la gran ciudad, el costo de la vida promedio es más barato que en cualquier Ciudad del país, datos que son reconocidos por el propio INEGI.
Si bien es cierto, que con la Reforma, los residentes de la capital podrán elegir a sus autoridades locales, lo cierto es que también esto representa una mayor carga económica, porque se amplían los órganos de gobierno y con ellos la burocracia administrativa y también los gastos de los partidos políticos, quienes pelean los espacios electorales que se traducen en gobiernos, obteniendo mayores prebendas y repartos del quehacer público. Ésta es la verdadera razón que se oculta al ciudadano común, al que sólo le interesa en estricto sentido elevar los niveles de vida y de bienestar de su familia, recibir mejores servicios públicos (recolección de basura, alumbrado público, bacheo y pavimentación, transporte público eficiente y barato, vialidad rápida para que no contamine, mayores extensiones de áreas verdes, seguridad pública, educación, salud, etc.), así como contar con una Procuración y Administración de Justicia pronta y expedita, servidores públicos en todos los ámbitos que son pagados con recursos del pueblo que sean honestos, trabajadores y transparentes, es decir, transformar en las actuales condiciones de la Ciudad en la que los Partidos y sus gobiernos se han adueñado de las estructuras políticas, para prolongarse en el tiempo y sin ninguna posibilidad de un cambio real que beneficie, antes señalado, el bienestar general de la población y menos aún el desarrollo armónico de la vida social cotidiana.
Durante los últimos 40 años o más, hemos escuchado la instauración de figuras como la revocación del mandato, la rendición de cuentas, el referéndum, la iniciativa popular y el plebiscito, que son los grupos de las llamadas izquierdas, quienes impulsaban éstas figuras, y hoy que son gobierno, y en las dos décadas que están al frente de los poderes públicos locales, no se ha visto que por iniciativa de ellos, se apliquen éstas figuras y menos aún permiten que otros intereses de otras fuerzas políticas, realmente las impulsen, las consoliden y las conviertan en una práctica para castigar a los malos gobernantes, que los hay y muchos en todos los signos políticos, izquierdas, derechas, centros y otros.
Es por ello, que hoy que vivimos la guerra de declaraciones de las diferentes corrientes partidistas, algunas de ellas inclusive recurriendo a términos muy populares para caracterizar al capitalino que les dé mayor simpatía, para sus planillas, es oportuno manifestar que únicamente el voto ciudadano tiene gran importancia en las elecciones a la hora de emitir nuestro voto, reflexionemos antes de votar por el partido que sea, para mandar un mensaje a quienes dirigen los partidos políticos y los gobiernos locales, que la participación ciudadana ya está despertando y no quiere más de lo mismo, y no es más que reiterarles la idea que en el fondo ellos tienen y que nosotros como ciudadanos ya nos dimos cuenta, les damos el poder, pero no la responsabilidad de informarnos, que lo único que buscan con su reforma es ganar más espacios de gobierno, obtener más recursos públicos para los dirigentes y sus familias, y tomando decisiones al margen de quienes les dimos el voto, afianzar los malos gobiernos y las ineficientes administraciones de los mismos, para que las mayorías sigamos perdiendo y unos cuántos poniéndose de acuerdo en las cúpulas de partidos y gobiernos sigan ganando.

Por eso esta es una oportunidad histórica de los futuros constituyentes “asentar en la Constitución la revocación del mandato, la rendición de cuentas, el referéndum, la iniciativa popular, el plebiscito y ponerlas en función”. 

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