martes, 16 de junio de 2015

La nave va. Calderoniana

Por Raúl Moreno Wonchee

El futbol no se lleva bien con la política, se dijo sobre todo en los momentos estelares de las grandes selecciones nacionales de Brasil y Argentina, cuando en esos países se entronizaron dictaduras militares que los utilizaron como fachadas de un falso bienestar e instrumentos de mediatización política. No fue sólo ése el signo de aquellas gestas futbolísticas; también elevaron la moral de esos pueblos y en algo aliviaron la pesadumbre causada por la opresión dictatorial. En otro sentido, una bronca en un partido entre Honduras y El Salvador en junio del 69, dio pretexto a que el gobierno salvadoreño lanzara una ofensiva militar sobre territorio hondureño con intenciones expansionistas, lo que dio inicio a la “guerra del futbol” que durante cien días enfrentaría a dos países hermanos. Por el estilo fue el comentario de Felipe Calderón sobre el partido de la Copa América en que Venezuela ganó a Colombia. Iracundo, seguramente por motivos extrafutbolísticos, el expresidente Calderón despotricó contra “el juego sucio” de los venezolanos y acusó al presidente Nicolás Maduro de haberlos entrenado en tan malas artes. (Maduro, cuya pasión deportiva es el beisbol, se ha de haber sentido doblemente ofendido). Este incidente,  ridículo y aparentemente vano, sin embargo es parte de la ofensiva conjunta de la derecha continental, la oligarquía interna, de círculos injerencistas de EU y de negociantes españoles, contra la soberanía de Venezuela. Por lo que a Calderón toca, exhibe el desequilibrio causado por la derrota política que lo está llevando también, a dividir a su partido y a empujar a una aventura sin futuro a la señora Margarita Zavala.

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