Por Pedro Armenta
A escasas tres semanas de la elección, los ciudadanos quisiéramos escuchar de los partidos y sus candidatos sus propuestas, pero nada más no aparecen, lo que sí abunda en volantes y en los medios de comunicación es la descalificación y las toneladas de lodo por no decir más feo, de lo que son y han sido los actores políticos con posibilidades de ganar una elección en medio del gigantesco abstencionismo que se prevé sucederá el próximo 7 de junio.
A escasas tres semanas de la elección, los ciudadanos quisiéramos escuchar de los partidos y sus candidatos sus propuestas, pero nada más no aparecen, lo que sí abunda en volantes y en los medios de comunicación es la descalificación y las toneladas de lodo por no decir más feo, de lo que son y han sido los actores políticos con posibilidades de ganar una elección en medio del gigantesco abstencionismo que se prevé sucederá el próximo 7 de junio.
Morenos,
azules, amarillos y tricolores se han estado dando hasta con la cubeta, han
salido a flote las enormes fortunas amasadas desde el sector público de unos y
otros, sus vínculos con el crimen organizado en algunos casos y con
personalidades y empresas campeonas de la corrupción, pero las propuestas y el
debate de las ideas para convencer nada más no se les da, o sea, que los
triunfadores el próximo 7 de junio no serán seleccionados porque el ciudadano
crea en sus ofertas políticas, sino más bien por el clientelismo electoral y en
el mejor de los casos esa militancia fiel y enraizada de las bases, como sucede
especialmente en el PRI.
Es hora de
que los ciudadanos frente a ésta ausencia de propuestas, reflexionemos el voto,
por más leales a los colores partidistas, si los candidatos no convencen hay
que buscar otras alternativas, porque a éste país, le urge que los gobiernos,
lejos de seguir dando cifras sin sustento en la solución de los problemas, se
avoque a llamarlos por su nombre, a enfrentarlos con la ley en la mano y no a
prolongar los conflictos como el de la inseguridad, la no aplicación de la
reforma educativa en algunos Estados, y el abuso frente a la impunidad de
algunos supuestos líderes sociales que han encontrado en el supuesto diálogo
del gobierno la debilidad del Estado, frente a ello, la población ya está
cansada, o se resuelven los principales problemas como el de la inseguridad y
el de la aplicación del Estado de derecho o la inconformidad social, seguirá
elevándose hasta rebasar al gobierno y ojalá y no suceda, pero bien puede venir
la sublevación y el estallamiento de los conflictos, que en la mayoría de los
casos están siendo alentados por los propios actores políticos.
El odio y
la sin razón, al igual que la ambición del poder por el poder mismo, le están
cerrando el paso a la paz y a la tranquilidad social, que en décadas pasadas,
los mexicanos disfrutábamos, y que hoy en día por la falta de atención de los
gobiernos ésta tranquilidad y ésta paz social prácticamente se han extinguido,
la revuelta no conviene a las grandes mayorías nacionales, por ello debemos ser
reflexivos, identificar a los mesías y a los demagogos, a los promotores de la
corrupción y de la impunidad, a los que se han apropiado de la política para
beneficios personales y familiares, en una palabra como decía un clásico en
México, a los sínicos, a los que en el discurso combaten la corrupción y hablan
de la rendición de cuentas y en la práctica son los grandes corruptores y
violadores de la ley, a todos ellos, sean del partido que sean, de los moches ligados
al narco, de los que se han enriquecido y les han detectado grandes
propiedades, de todos ellos hay que cuidarse, hay que denunciarlos y hay que
promover el voto en contra, el pueblo tiene la palabra, este 7 de junio démosle
una oportunidad a la honestidad, al compromiso social, y a quienes
verdaderamente aman a México, se preocupan y se ocupan de los grandes
cinturones de miseria que vivimos en México, y que se debe atender estos
sectores con programas productivos, no con dádivas ni con políticas sociales
demagógicas, sino con inversión y programas de desarrollo, que eleven la
calidad de vida para combatir en los hechos la pobreza y como dijera el gran
ideólogo de la lucha de independencia don José María Morelos y Pavón, luchemos
contra la opulencia.
¡Ciudadanos,
que nuestro voto en nuestras manos, en nuestros corazones y en nuestro cerebro
estará la decisión, hagamos del 7 de junio una fiesta de la democracia, pero
bien seleccionados a los que queremos que hagan las leyes en el congreso
federal y locales, pero también que realicen tareas de gobierno en los
municipios y en las delegaciones del Distrito Federal y en las nueve
gubernaturas que serán renovadas, no nos vayamos por los colores, ni por las
despensas y regalías, sino por la razón y el compromiso, votemos por los menos
malos, y ya siendo ganadores éstos, hay que exigirles!
No hay comentarios:
Publicar un comentario