Por Raúl Moreno Wonchee
A Silvia
El mar de fondo no cesa. La nave se menea en esas grandes olas que no levantan los vientos sino una fuerza incógnita y siniestra que viene de las profundidades del océano. Mal tiempo aunque brille el sol y la brisa sople suavemente. Hasta ahora no han emergido monstruos marinos ni hay noticia de que alguna embarcación haya sido engullida por Caribdis, pero hay desasosiego cuando no zozobra. Vale entonces acudir a la Historia, para que la política se dignifique y deje de ser mala literatura. El jueves fue 21 de mayo, 120 aniversario del nacimiento de Lázaro Cárdenas del Río que llegaría a ser General Presidente de América como lo llamó Neruda En los muros de México de su Canto General. Hombre ilustrísimo a quien los mexicanos y muchos otros le debemos buena parte de lo que hemos sido, de lo que somos y de lo que llegaremos a ser. Traerlo a nuestra memoria, conmemorarlo, digo, nos alienta y nos da fuerza y valor. Su mirada brilló en la noche del hombre, dijo también el gran Neruda, y hoy decimos que su mirada sigue brillando en esta noche nuestra tan llena de asechanzas y peligros. En su tiempo, volvió ciudadanos libres a un millón de peones cautivos de los dueños de la tierra, a los niños y a los jóvenes les dio las armas supremas del conocimiento, con los obreros aprendió la inmensa fuerza del trabajo y de la masa organizada, le escrituró a la Patria los veneros de petróleo para que México fuera por tercera vez y para siempre independiente, abrió las avenidas de la prosperidad y a los mexicanos nos hizo hermanos de nosotros y de los otros. Hoy nos toca recoger el resplandor que un día Neruda le dejó en su canto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario