Cuidar la tradición es tarea importante, no quedarse en el pasado, caminar en el presente con miras al futuro para alcanzar nuevas metas, no quedarse en el arranque, ascender siempre hacia una vida mejor con sentido humano; porque sino las nuevas generaciones sufrirán por la falta de orientación y conocimiento, sobre los hechos histórico que es necesario presentarlos con la mayor claridad, sin la menor deformación porque de no hacerlo se incurriría en una grave falta. Porque hay historiadores que la retuercen, trastocan y hasta inventan todo de acuerdo a sus intereses y de la cual han hecho un barullo.
Hidalgo fue la chispa que encendió la Independencia; Morelos, el brazo que sostuvo la antorcha que ilumino la ruta y sentó los principios básicos de Libertad e Independencia a partir del documento básico que tituló Sentimientos de la Nación y que culmina en una constitución a la que debemos dos conquistas definitivas: la República y la Federación. Juárez el hombre de voluntad de acero, gran jurista y reformador, la guerra de Reforma y la Intervención Francesa, que da una lección al mundo colonialista. Las ideas de los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón que encabeza Madero para enfrentar la dictadura de Porfirio Diaz y que sólo la reacción y el imperialismo representado por el embajador de E. U., Henry Lane, condujeron a la traición y al sacrificio buscando acabar con las banderas de la Revolución.
Carranza el sembrador del civilismo, el vengador, que arrancó la presa de las garras del imperialismo confabulado con la reacción y el gorilismo.
Es importante conocer y valorar las luchas sostenidas por los mexicanos para lograr un régimen de justicia, que se reflejan en sus constituciones : unas son esenciales y corresponden a un proceso lógico de avance en en logro de sus anhelos populares, las otras son accidentes que expresan la resistencia a esos propósitos. Nuestras Constituciones fundamentales son las de 1824, que finco la forma de gobierno, 1857, la de los derechos del hombre y la de 1917, que salvó a la nación al organizarla bajo los principios de equidad jurídica sobre la base inconmovible que constituye la esencia programática de la Revolución: la justicia social. La experiencia de nuestro devenir histórico comprueba que los héroes no se contraponen, unos y otros en su andar contribuyen con su acción y sacrificio, para ir transformando a nuestra nación, los afanes y las ideas de todos ellos, debe ser un ejemplo que aún difiriendo en medios coincidían en objetivos y fines.
Hay varios grupos de jóvenes, y gente mayor, a quienes las palabras revolución y constitución les parecen palabras huecas y absoletas, pero que son útiles todavía para obtener una carrera o prebendas como funcionarios, líderes o políticos. Por el México de las últimos 40 años han pasado diputados, senadores, ministros, ideólogos, generales, funcionarios, Directores, Delegados, Organizaciones de obreros, campesinos clases medias, Algunos presidentes disfrazados de revolucionarios y constitucionalistas, pero, en el fondo, traficantes de la política, el dinero nacional las obras públicas, la cultura y hasta del juego y del agio.
Tienen tales individuos, del pasado y del presente, derecho para exigir fe y pasión de los jeovenes, entuciasmo y solidaridad hacia los temas revolucionarios y el culto a constituciónal?.
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