sábado, 20 de septiembre de 2014

El Gobierno y el PRI a 22 meses del inicio de su gestión y a 8 meses de su evaluación en las urnas


En 2015, para el Gobierno de la República sin duda representa el reto más importante, para conocer cómo percibe la población nacional el desempeño de la oferta política por la cual los mexicanos votaron mayoritariamente en julio del 2012, los aciertos de las políticas públicas del actual gobierno seguramente estarán presentes en la mente del elector al estar frente a la boleta electoral, el próximo 7 de junio del 2015, en ese momento el ciudadano común expresará con su voluntad, que tanto los compromisos ofrecidos en su campaña política el actual mandatario ha cumplido y los beneficios de sus propuestas se ven reflejadas en el bienestar de las familias mexicanas.
Los ciudadanos con Partido y sin Partido, en las últimas tres administraciones presidenciales han reprobado con su voto a los presidentes de la república en turno, en 1997 el Presidente Ernesto Zedillo no logró convencer al electorado de sus políticas públicas, por lo que el voto mayoritario castigó a su Partido y sus candidatos, al negarle la mayoría de diputados priístas en la Cámara de Diputados y perder alguna de las elecciones locales que se encontraban en juego en 1997, en 2003 no obstante el voto democrático y la amplia mayoría votó por el Presidente Fox y su Partido en el 2006, el electorado en la elección intermedia del 2003 mandó al segundo lugar como fuerza política al Partido del Presidente, igual fenómeno se registró en 2009, siendo Presidente de la República Felipe Calderón, es decir, los electores en las tres administraciones decidieron con su voto reprobar las políticas del Presidente de la República en turno, complicándole los tres últimos años de su Gobierno al darle a los Partidos de oposición la mayoría en el Congreso, hecho que por sí sólo y ante la falta de acuerdos políticos dificulta la buena marcha de la administración pública federal.
En el 2012, la gente decidió brindarle una oportunidad más al priísmo nacional, al elegir democráticamente al Presidente Enrique Peña Nieto, porque sin duda sus propuestas llamaron mejor la atención de las mayorías, le tuvieron confianza a sus compromisos y apostaron al cambio promovido en su Campaña por el ahora Presidente de la República.
El Presidente Peña Nieto, en menos de dos años del ejercicio presidencial, sin duda, ha venido cumpliendo con muchos de sus compromisos y ha demostrado su experiencia política, su determinación para llevar adelante al país, su visión de futuro y de hombre de Estado, que anteponiendo sus intereses de grupo y partidistas ha optado por convocar a amplios acuerdos políticos, que han dado como resultado las reformas estructurales tan indispensables para el avance del país y el mejoramiento de los niveles de bienestar para los mexicanos, es decir, la parte reformista del Presidente Peña Nieto ha quedado demostrada y sin duda ha convencido a los más amplios sectores de la sociedad, y lo concibe como el Presidente Reformista que el país requiere en este momento.
Las reformas estructurales son grandes logros del Presidente Peña, sólo que éstas no serán percibidos y sentidos sus beneficios de manera inmediata y especialmente antes de la Jornada electoral del próximo año, más bien, los beneficios seguirán sintiendo de manera gradual, a mediano y largo plazo, quizá los primeros beneficios de la reforma podrán dar frutos electorales en la Jornada del 2018, luego entonces, la gente seguramente tendrá presente la parte más difícil y que muchas veces en los ciudadanos de a pie, comunes y corrientes sienten que la administración del Gobierno de la República no marcha al parejo que el titular del ejecutivo federal, es decir, las diferentes áreas de la administración pública, responsables de las políticas públicas encaminadas a mejorar las condiciones de vida del ciudadano común, éstas no han dado los resultados ofrecidos por el Presidente en su campaña, y al tomar posesión del cargo, como referencia podemos señalar el ofrecimiento de cambiar la política social con tintes de asistencialismo a una política social responsable y sustentable que vaya a combatir los problemas de origen, antes que llevarle comida a los pobres como dádiva para que todo siga igual, los programas sociales y del apoyo al campo igual que la educación, siguen siendo manipulados por liderazgos tradicionales de agrupaciones sociales que fomentan la corrupción, rasuran y desvían los recursos para que a los destinatarios les llegue poco o casi nada de los beneficios.
La seguridad pública sigue siendo la principal bandera y reclamo de las familias que a diario sufren asaltos, asesinatos, secuestros, extorsiones y todo tipo de dejaciones en las calles, carreteras, en los centros de trabajo y en cualquier parte por donde la población transita, el derecho de piso, el crimen organizado ha impuesto, afecta desde el pequeño ejidatario, ganadero o el vendedor ambulante o al dueño de los pequeños negocios y hasta los más grandes empresarios, es decir, la seguridad pública sigue siendo una factura pendiente, igual que la corrupción que se encuentra en todos los niveles de la administración pública federal, en la que prevalecen muchos personajes reprobados y rechazados por la sociedad, pero que hoy son delegados federales o funcionarios de las secretarías y organismos descentralizados, quienes con su actuación e imagen pública en nada ayudan al Partido y al Presidente de la República.
El Partido, poco o casi nada ha hecho para socializar los grandes logros y avances o algunos renglones del sector público, lo que hace más complicada la calificación para el Gobierno del Presidente Peña.
¿Que hacer frente a ésta realidad y a escasos ocho meses de la jornada electoral, para que la mayoría de los votantes reafirme su confianza en el Presidente Peña, votando por los candidatos del PRI?
  •  Activar al priísmo desde la estructura nacional hasta el nivel seccional, en una gran movilización para su interlocución con la sociedad.
  • Seleccionar como candidatos a los mejores cuadros de buena imagen pública, de trabajo en la base, antes de privilegiar las cuotas a sectores, líderes de organizaciones adherentes y personalidades muchas de ellas con gran poder político, pero muy rechazados por la sociedad.
  • Revisar y evaluar a los delegados federales, quienes son la imagen del Presidente de la república en cada uno de los Estados o regiones en las que actúan, éstos son percibidos por la sociedad, como los agentes operadores de las políticas del Presidente de la República y si éstos son corruptos, inoperantes, prepotentes o se dedican a privilegiar sus carreras políticas, antes que prestigiar la obra de Gobierno, seguramente el votante animado por ésta actitud votará en contra del Partido y su Gobierno.






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