Por Raúl Moreno Wonchee
La nave cruzó la Mar Océana y llegó hasta los confines de Europa. Clío y Asclepio la guiaron por Madrid y Barcelona (¡visca Catalunya lliure!) hasta el encuentro con Academo en la universidad de la magnífica ciudad de Pedro I de Rusia.La nave quiso dar cuenta de sus cuitas pero las inclemencias cibernéticas europeas lo impidieron. Los que se dijeron enemigos de los muros y hoy los quieren por doquier, decidieron erigir uno informático contra Rusia por medio de sus servidores globales. Les parece inadmisible que ese país se defienda y después de los años de humillación que siguieron a la desintegración del Estado del cual era la parte principal, en el último lustro ha desempeñado un papel decisivo en los nuevos equilibrios mundiales que dejaron atrás la unipolaridad y sustentan los anhelos de paz. En la economía y las finanzas, el BRICS es una alianza relevante. En el Consejo de Seguridad, junto con China, ha acotado eficazmente los abusos occidentales. Y en el plano diplomático y militar le ha dado un vuelco espectacular a la situación mesoriental. Su apoyo militar a Siria, solicitado por el gobierno legítimo de ese país, ha contenido y vulnerado al “Estado Islámico” y puesto en evidencia la intervención militar de la OTAN que lejos de combatir a los terroristas, los ha protegido del ejército sirio. La propuesta rusa, expresada desde hace dos años, de que el conflicto debe afrontarse multilateralmente y con respeto a la soberanía de Siria –y que coincidió con la postura mexicana— parece imponerse cuando el propio presidente Obama ha aceptado como necesaria la participación de Rusia e Irán en la búsqueda de una solución pacífica.
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