Por Cuauhtémoc Anda Gutiérrez
Con mucho cariño para la distinguida
Cuando el hombre aparece en la tierra vive varios centenares de miles de
años en pequeños grupos nómadas, en busca siempre del alimento. Pero hace unos
10 mil años (sospecho que las mujeres) descubren la agricultura y con ello
transforman la vida de los seres humanos. En efecto, se empiezan a asentar en
las orillas de los ríos y de los lagos, con lo que logran tierras fertilizadas
para sembrar alimentos y agua para beber, así se empiezan a formar los pueblos
de la antigüedad.
La ventaja de tener relativamente seguros los alimentos, permitió
desarrollar una vida en sociedad la que para comunicarse desarrolla el lenguaje
y pronto se percatan que existe un deseo ontológico de trasmitir los
conocimientos que van adquiriendo a las nuevas generaciones, de esta manera va
surgiendo un pequeño sector de la sociedad encargado de transmitir los avances
de la civilización a los niños en los diversos puntos habitados por el hombre
en el planeta. Sí, así surge el maestro.
La noble profesión del maestro, del educador es ampliamente reconocida
por los ciudadanos en todo el mundo. En nuestro país desde 1918 los celebramos
el 15 de mayo. El sentimiento de agradecimiento a los maestros es tan amplio
que desde el 5 de octubre del 2015 la Reunión Internacional de la Educación y la
Confederación Mundial de la Enseñanza representando ambos a 161 países
establecieron esa fecha como el día mundial del docente con el objetivo de
reconocerlos y apoyar el acceso a una educación de calidad, en la inteligencia
de que la educación es ante todo una responsabilidad pública, por tanto se
deben asegurar los recursos públicos suficientes para este fin.
Pero volvamos a México ¿por qué celebramos a los maestros el 15 de mayo?
Porque en el Congreso Constituyente en 1917 los Diputados Benito Ramírez y
Enrique Viesca lo propusieron, en octubre de 1917, como el 15 de mayo se
conmemora la toma de Querétaro y estaban en esa ciudad propusieron esa fecha,
después el Senado de la República aprobó la iniciativa y el 5 de diciembre el
Presidente Carranza firmó el decreto que empezó a operar el 15 de mayo de 1918.
Este día del maestro como es costumbre se celebraron festejos, comidas y
ceremonias en honor de los maestros cuya reconocida labor les permite
trascender en sus educandos por ello en medio de las festividades se les
entregan las preseas Rafael Ramírez por 30 años y la Ignacio Manuel Altamirano
a quienes cumplen 40 años. Pero ¿quiénes son estos maestros cuyos nombres
llevan las preseas?:
El Maestro Rafael Ramírez Castañeda, nació el 30 de diciembre de 1884 en
una pequeña población veracruzana, Las Vigas (hoy Maestro Rafael Ramírez) entre
las ciudades de Xalapa y Perote, su padre, un tejedor de lana en el rustico
telar que tenía en su modesta casa, pasaba apuros para sostener a sus ocho
hijos. El Maestro estudió los cuatro años de escuela que se ofrecían en el
pueblo y a sugerencia de un Maestro convencieron a su mamá para que le
permitiera ir a estudiar a Xalapa donde, con mucho sacrificio cinco años
después concluyó la carrera de Maestro, empezó a dar clases primero en
Veracruz, luego en Durango y luego en la Ciudad de México, donde le sorprendió
el estallido de la Revolución Mexicana.
Trabaja en una escuela industrial, le piden reorganizar la Escuela
Industrial de Huérfanos, con voluntad y dedicación difunde este tipo de
educación y escribe el libro “La Educación Industrial”, al término de la
Revolución en 1921, se crea la Secretaria de Educación Pública (SEP) donde
participa, al tiempo que ya es Maestro en la Escuela Normal de Maestros. En
1923, se planea un nuevo sistema para educar a los mexicanos del cual el
Maestro forma parte en una primera misión cultural cuyo propósito era fomentar
la educación en las comunidades rurales.
El México de esa época contaba con 15 millones de habitantes de los que
el 85% vivían dispersos en comunidades rurales y solo el 15% en unas 50
ciudades o poblaciones grandes. El analfabetismo, lo padecían más del 90% de la
población, los abuelos bisabuelos de los que lean estas notas, les confirmarán
que no estudiaron porque en sus pueblos o comunidades no había escuelas.
En esas circunstancias en cuatro años el Maestro Rafael Ramírez con
otros diseñaron un sistema escolar conocido como la Escuela Rural Mexicana, con
el añadido de que no solamente se trataba de que los niños aprendieran sobre
temas escolares, sino que la escuela funcionara como una casa del pueblo donde
también los adultos hombres y mujeres asistieran a ella con el fin de aprender
cosas útiles para mejorar sus condiciones de vida.
Visto a la distancia se trata de un plan ambicioso en un país cuya
economía estaba quebrantada por los costos de la Revolución, cuya población
estaba diezmada y en las zonas rurales no sólo no había escuelas, tampoco había
energía eléctrica, ni agua potable, ni drenaje, ni carreteras, con una precaria
organización política, con caciquismos, con hacendados, con un pueblo
victorioso de una Revolución que empezaba a tratar de cosechar lo sembrado.
La Escuela Rural Mexicana, tuvo gran apoyo del gobierno mexicano y
alcanzó su mayor auge en el sexenio de Lázaro Cárdenas. El Maestro Rafael
Ramírez Castañeda fue el gran impulsor y organizador, guía y promotor de esta
escuela, escribió 20 libros sobre el tema que incluso se divulgaron en otros
países.
Al Maestro Rafael Ramírez merecidamente se le han rendido honores, en
Veracruz el pueblo de las Vigas y el municipio llevan su nombre, el auditorio
de la Escuela Normal de Maestro se llama Rafael Ramírez y hay decenas de escuelas
a lo largo y ancho del país que se honran con llevar su nombre.
En lo particular, tuve la fortuna de conocer y conversar con el Maestro
Rafael Ramírez, un apasionado de la educación. El destino me permitió ser
compañero en segundo año de Vocacional en el Politécnico de su nieto Rafael
Ramírez Heredia y de Roberto “Atila” López, también hijo de maestro, desde
entonces nos hicimos buenos amigos, con curiosidad observaba que el Maestro
Juan Anda, mi padre, fue también un gran Maestro, que para esas fechas ya había
muerto y a quien mies hermanos y yo recordamos con emoción.
Mi amigo Rafael cumplía años el 9 de enero así, ese día en 1958 fuimos a celebrarlo a la casa de su
ilustre abuelo donde se organizó una comida en la que cantamos, bailamos y conversamos
ampliamente con el gran Maestro. Su casa en Coyoacán lucia una gran biblioteca
y en ella de manera amble y generosa nos contó hazañas y vicisitudes que vivió
durante la gesta de la Escuela Rural Mexicana. Por todo ello, es perfectamente
justo que la presea por 30 a los docentes mexicanos lleve su nombre.
Entre los muchos héroes anónimos que han ido formando nuestro país,
nuestros valores, nuestra mexicanidad, destacan los Maestros que nos formaron,
todos merecen nuestro reconocimiento y es importante sobre todo cada 15 de
mayo, fecha que los mexicanos celebramos desde 1918, los recordemos porque
debemos ser agradecidos con ellos.
Don Rafael murió el 29 de mayo de 1959. El auditorio de la Escuela
Normal de Maestros lleva su nombre y también muchas escuelas y calles a lo
largo y ancho del país. Además desde 1996 el Sindicato Nacional de Trabajadores
de la Educación (SNTE), otorga la medalla Escuela Rural Mexicana Rafael Ramírez
Castañeda.
Sí, lamentablemente los maestros son mal pagados pero son incapaces de
dejar abandonados sus grupos para ir a escandalizar a la capital año tras año
durante el mes de mayo como hacen algunos (Oaxaca), utilizando a
menudo procedimiento violentos, aprovechando que en el DF se vive un estado de
derecho laxo y donde campea la impunidad.
La vida de Don Ignacio Manuel Altamirano (1834-1893) es verdaderamente
sorprendente. Nace en el mismo pueblo que Vicente Guerrero en Tixtla, sus
padres eran indígenas puros, al grado de que cumple 14 años sin hablar
castellano, pero aprovechando una beca, se va a Toluca y 13 años después era
Diputado Federal. No sólo aprendió castellano sino que también francés,
precisamente dando clases de este idioma apoyo sus estudios cuando estudiante
de derecho en el Colegio de San Juan de Letran.
De 1863 a 1867, con el grado de Coronel participó en varias acciones
militares contra la intervención francesa incluidas las batallas de Tierra
Blanca, Cuernavaca y Querétaro.
Vuelta la República a la paz se dedica a la enseñanza, a la literatura y
también actúa como magistrado y presidente de la Suprema Corte de Justicia.
Sirva esta fecha para recordar con afecto y admiración a algunos de mis
maestros con cariño a Carmen de la Fuente, Salomón Olguín a la maestra María
Luisa de Biología de la Prevocacional 5, a Leocadio Guerrero de la Vocacional
de Ciencias Sociales a Roberto Macias, Octavio Gómez Haro, Ignacio Hinojosa, y
Constanzo Rodríguez, de la Escuela Superior de Comercio y Administración a
Gaudencio Peraza, Cesar Santome, Hugo Vargas Peral, Alicia Castañeda, Edelmiro
Castañeda, y a Constantino Belmar de la Escuela Superior de Economía del IPN,
de la Universidad de Texas a Gunnar Myrdal (Premio Nóbel de Economía) a Alba Myrdal (Premio Nóbel de la
Paz) a Thomason Januzi, a Michael Conroy, a Paul Rosenstein Rodan y a William
P. Glade
Permítame recordar del Siglo XIX, el año de 1867, ese año el Congreso
expide la Ley Juárez, la Ley de Educación que dice que esta debe de ser
obligatoria, laica y gratuita.
La Naciones Unidas creadas al término de la Segunda Guerra Mundial
encargaron a la UNESCO (su órgano dedicado a educación) que hiciera
recomendaciones a sus países miembros así, a principios de los años 50
recomendaron el famoso 8%, medio siglo después los mexicanos no hemos cumplido
cabalmente esta recomendación. Y
de acuerdo a los datos de la SEP andamos en 4.5% en educación pública, si se
sumará la educación privada llegaríamos alrededor del 6% del PIB.
Otro elemento importante que se debe atender es la calidad de la
educación, quienes amamos este sector y a nuestro país llevamos una espina
clavada por haber quedado en el 31 lugar de 32 países evaluados por la
OCDE. Si, como recientemente se ha
discutido es sustantivo crear un Instituto Nacional de Evaluación Educativa,
qué bueno que ya se logró esto y sólo los vividores que cobran como maestros
sin serlo y ahora para celebrar este 15 de mayo se oponen públicamente a que
les hagan exámenes y convocan a una huelga que ya se dejó que a las 3 faltas a
clases causen baja.
Finalmente, creo que dentro de cien años los ministros de Educación de
los diferentes países estarán hablando de mejorar la calidad de la educación
porque ese es un programa inacabable. Por lo pronto nosotros necesitamos mejor
calidad, acabar con el vergonzoso 8% de analfabetismo y desde luego pagar
mejor, mucho mejor a todos los maestros desde preprimaria hasta posgrado.
EL REZAGO EDUCATIVO SEGÚN CENSO 2010
Me detengo en este particular renglón porque desde que era joven, los
censos hablaban de 6 millones de analfabetas se ha pasado la vida y aunque
proporcionalmente hemos mejorado, de todas maneras 5.5 millones de mexicanos en
el siglo XXI sin saber leer ni escribir y sin que haya ningún plan o programa
excepcional para sacarlos de una vez.
También esperaríamos las propuestas para abatir el rezago educativo.
¿Qué hacer? Con los que no han terminado ni primaria ni secundaría, ¿Cómo
ayudarlos? Recuerden que son millones y además qué hacer con los jóvenes “ni,
ni” que ni estudian ni trabajan. No es posible que los dejemos a la buena del
Señor. Tenemos que reaccionar en lo que queda de este sexenio y en el
siguiente, porque en este terreno, hace falta, pero mucha falta VOLUNTAD
POLÍTICA.
COROLARIO
A manera de corolario
observemos que es claro que desde hace siglos se reconoce a nivel mundial el
valor de la educación, destacando políticas públicas que han logrado sacar del
subdesarrollo desde el siglo XIX a países como Japón, en el siglo XX a países
como Finlandia y en las últimas cuatro décadas a países como Singapur. En este
sentido, las políticas públicas de México han sido insuficientes a la luz del
penoso rezago educativo en que aún vivimos que incluye los más de 5 millones de
adultos analfabetas más los 33.5 millones de mexicanos que no han terminado la
primaria ni la secundaría, o sea la oficialmente llamada educación básica a la
que sumamos 15 millones más de adultos que no han concluido la preparatoria,
nos deja en una circunstancia aún peor.
Además, no obstante
que estos datos se hicieron públicos y que son derivados del censo del 2010, la
Secretaria de Educación Pública (no han explicado a la ciudadanía cómo afrontar
tan triste rezago. Dan la impresión como si este dato fuera una simple
estadística QUE NO LES COMPETE).
Por su parte los
señores Gobernadores y aun cuando los datos del rezago educativo el censo los
ofrece estado por estado, los que están peor como Oaxaca, Chiapas, Guerrero,
etc., tampoco se han oído voces de alarma, como si la ignorancia y su obvia
compañera la pobreza fueran un castigo permanente del cielo.
El tema de las
marchas por la seguridad, por el “ya basta”, por el “no queremos más muertos”
que ha llenado las calles del país es una justa demanda por la recuperación de
una paz que hemos vivido y disfrutado por décadas y que recientemente se ve
amenazada. Sin ninguna exageración, el rezago educativo es un problema peor
porque en su seno se engendran los desempleados, los jóvenes que ni estudian ni
trabajan, los que desesperados acuden a ilícitos y caen en garras de las drogas
y la delincuencia.
Los números son
públicos, condenarlos al horror ¿qué será de su vida en pleno siglo XXI en esas
condiciones de educación?, y no hacer nada o simplemente conformarse con hacer
más de lo mismo, que como hemos visto en décadas disminuye levemente. Cuando
era estudiante de economía en los años 60’s, el censo mostraba 6 millones de
adultos analfabetas, 50 años después ha disminuido sólo 10%, esto se llama en
castellano un verdadero fracaso.
Las pruebas
internacionales, lamentablemente nos muestran que en educación vamos mal. Los
Politécnicos medio nos salvamos porque en Educación Media Superior estamos a la
vanguardia, pero es que sólo concursamos con otros mexicanos.
Por lo que hace al
día del maestro se les reconoce con gusto, ellos son líderes en provincia y sobre
todo en las comunidades pequeñas. En general los maestros son educadores y es
raro el que abandona un grupo. Claro que hay excepciones, como los maestros de
Oaxaca que desde hace 30 años en el mes de mayo han dejado abandonados a los
niños de primaria para venir a la ciudad de México a organizar protestas,
exhibiendo un lenguaje y unos modales impropios de su investidura, semanas
después regresan y prometen falsamente que recuperaran el tiempo perdido.
Lamentablemente ese tiempo no puede recuperarse, ya se fue, ya se perdió.
Vale decir que la
presea más alta a la que puede aspirar un ciudadano mexicano es a la presea
Belisario Domínguez que desde mediados del siglo pasado otorga el Senado de la
República cada año, es agradable ver en el muro que tiene el Senado donde
permanecen los nombres de tan distinguidos connacionales, que la mayoría de
ellos han sido maestros, también es un estímulo y un justo reconocimiento
social la entrega de las preseas Rafael Ramírez Castañeda a los 30 años y la
Ignacio Manuel Altamirano a los 40 años de servicio, por todo ello, para este
15 de mayo recordamos y deseamos a nuestros maestros…
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