sábado, 18 de marzo de 2017

La nave va. Panorama desde el puente.

Por Raúl Moreno Wonchee

El puente de marzo, que este año va del 18 al 21, sirve --como todos los puentes-- para abatir el significado patrio de la fecha a conmemorar, hasta hace poco día de descanso obligatorio para que a nadie se le escapara el motivo de la conmemoración. Esta vez también le tocó al 18, aniversario significativo que aunque no haya sido feriado, atraía la atención pública. Ahora, el jolgorio vacacional sepultará cualquier intento de que las celebraciones de esas fechas den lugar a recuerdos y reflexiones, hoy particularmente necesarios para reafirmar y fortalecer nuestro nacionalismo. Al contrario del sentido agresivo, excluyente, xenófobo, opresor del nacionalismo invocado por Trump, el nuestro es un sentimiento obligadamente defensivo, amistoso y solidario, que impulsa una política internacional juarista, basada en el respeto, que defiende la paz y promueve la cooperación para el desarrollo. Un nacionalismo internacionalista, oximorón validado a lo largo y a lo ancho de nuestra historia y que ha sido reconocido, ahora y siempre, por pueblos y países de distintas latitudes que han visto y ven a México como ejemplo de firmeza y de valor, que ejerce una diplomacia virtuosa frente a la bestia. Asimismo debe subrayarse que la gesta cardenista sigue vigente¸ que la reforma lejos de ser privatizadora, fortaleció la propiedad de la nación sobre los hidrocarburos en el subsuelo y apunta a desarrollar la industria con grandes inversiones internacionales bajo la rectoría del Estado mexicano. Y que ante la crisis mundial del petróleo, le ha dado viabilidad a Pemex preservando la exclusividad estatal de su propiedad y su condición como una de las grandes empresas petroleras del mundo. 

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