lunes, 19 de junio de 2017

La nave va ¿Centralismo democrático?

Por Raúl Moreno Wonchee

Que los partidos hagan sus cuentas y recojan las varas porque el ruido de los cuetes lo acallaron los muchachos del INE. Consejeros de cuño académico que llegaron al mundo ancho y ajeno de lo electoral en vuelo directo desde la academia sin pasar por el pantano de la política. Córdova y Murayama agarraron al toro por los cuernos: en las recientes jornadas electorales no hubo lugar para el fraude ni para la manipulación de los resultados. Porque entre otras cosas, los consejos electorales estatales ya no los integran los poderes locales sino el mismísimo Instituto Nacional Electoral desde el olimpo capitalino gracias a la última (¿o penúltima?) reforma política en la que en el cambalache reformista fueron sacrificadas la libertad y la soberanía de los estados para sustraer a las elecciones locales  del control de los gobernadores. Una por otra, Ifigenia a cambio del viento de la democracia que en el Estado de México le bajó los humos a Morena y en Coahuila a Acción Nacional. Novedoso centralismo democrático que dejó a salvo la formalidad. No es poco, habida cuenta el voluminoso inventario de dificultades que dentro y fuera se acumulan y desordenan la patria. Pero no nos alcanza para resolver las exigencias del desarrollo nacional. Tampoco para responder a las crecientes necesidades sociales. Ni mucho menos para configurar una correlación de fuerzas capaz de afrontar las amenazas del exterior. Thillerson, el secretario de Estado de Trump, anda diciendo que los narcos de acá de este lado tienen vínculos con el Estado Islámico. ¿Alguien duda del tufo intervencionista de esas declaraciones? La respuesta no está en el viento sino en el Artículo 89 de la Constitución.

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