jueves, 27 de noviembre de 2014

Reformar el Sector Salud

A más de ocho meses de la convocatoria del Ejecutivo Federal para reformar el sistema de salud, que dé como resultado una mejora sustantiva con calidad y calidez humana a la población de menos recursos, especialmente a aquellos que no forman parte de las coberturas en materia de seguridad social y seguridad médica por no ser parte de la economía formal, es decir, aquellos amplios sectores de las clases campesinas, comerciantes informales, trabajadores de la construcción y muchos otros que su única esperanza es que el Estado Nacional haga efectivo el derecho a la salud que la Constitución consagra como un derecho natural para todos los mexicanos.
De la convocatoria del ejecutivo, pasan los meses y la respuesta no se ve y menos se siente en el disfrute de este derecho, ni siquiera en los grandes sistemas del sector como el ISSSTE y el Seguro Social, instituciones en las que las quejas cotidianas debido a los deficientes servicios médicos, de estudios de gabinete, de laboratorios, de hospitalización y especialidades que se ofrecen, y no se diga de la escasees de medicamentos de manera cotidiana, por más que se diga en los informes que se han licitado más de 50 mil millones de pesos de compras consolidadas en el sector público para garantizar el abasto, demanda abierta que los derechohabientes de esas instituciones siguen reclamando, mismo problema y quizás mayor, se presenta en los servicios médicos de la Secretaría de Salud a los que asisten los afiliados al Seguro Popular, en los informes en este renglón se dice que los altos funcionarios garantizan la cobertura universal, existen miles de clínicas y hospitales en todo el país y es cierto que existen las instalaciones por miles, sin embargo en estas instalaciones, sobre todo en el medio rural, los médicos y enfermeras no existen porque aparecen nombramientos y cobros de los mismos pero estos no se presentan a prestar sus servicios y/o cuando se presentan, estos lo hacen de manera irregular, por lo tanto, la población no cuenta con los servicios a pesar de la inversión pública y de pago al personal médico y paramédico.
Reformar al sistema de salud requiere una gran fuerza de voluntad, acompañada de una mayor cantidad de recursos financieros, pero sobre todo voluntad, conocimiento y pasión por el servicio, si el gobierno federal no espera que le estallen los problemas como los que se han suscitado en materia de seguridad, administración y procuración de justicia o en educación. Este sector es muy sentido por la población, la demanda de servicios médicos es creciente, la eficacia, la calidad y la calidez no se ven y menos se sienten, por lo que el sector demanda una transformación con visión de futuro, ello implica reformar no solamente las leyes, sino más bien reconstruir las relaciones entre las personalidades responsables de prestar el servicio y los propios trabajadores, en la que los líderes sindicales son los que manejan al sector salud ante la complacencia, indiferencia y complicidad de altos mandos de estas instituciones del sector público, responsables de prestigiar al gobierno administrando con calidad y eficacia los amplios recursos que se han destinado a la medicina preventiva y curativa que están obligados a llevar a la nación por mandatos de la Constitución.
¿Cuánto tiempo el sector salud aguantará sin que estallen movimientos violentos? si el gobierno no se adelanta y hace efectiva la convocatoria la reforma del sector que contemple el marco jurídico, pero sobre todo, la selección de los mandos directivos, con hombres y mujeres altamente comprometidos para eficientar los servicios con los recursos que se tienen y con los adicionales que de acuerdo a la economía nacional puedan distanciarse a estas políticas de estado de la mayor trascendencia para tener una población sana y alejada de las enfermedades crónicas, degenerativas que cada día van en aumento.
El gobierno tiene la palabra, hay que adelantarse a posibles estallamientos de reclamos con violencia que en otras áreas del gobierno ya se han presentado, reformar al sector requiere, si bien es cierto de revisar la ley, lo más importante es la actitud de compromiso de quienes dirigen las políticas de la sanidad pública.

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