viernes, 3 de julio de 2015

La nave va. Transparencia vs. confianza

Por Raúl Moreno Wonchee

En Europa, la crisis ha hecho florecer el pensamiento. Las duras realidades y las limitadas perspectivas del capitalismo contemporáneo, que hasta hace un lustro se mantenían agazapadas tras el Estado de bienestar –tras el saqueo del Tercer Mundo (¡uf!)-- han salido a la luz provocando lúcidas respuestas de una nueva generación de economistas babeufistas para no epatar a la burguesía si los llamamos igualitaristas, y de filósofos sociales. Entre estos últimos, Byung-Chul Han, coreano que  se hizo filósofo en Alemania donde ejerce ese noble oficio de encontrar la esencia de las cosas, en su caso de los males de la sociedad contemporánea. Va un botón de muestra: La transparencia que se exige a los políticos es cualquier cosa menos una demanda política. No se pide transparencia para los procesos de decisión sino para desenmascarar a los políticos o para escandalizar. La demanda de transparencia presupone la posición de un espectador escandalizado. No es la demanda de un ciudadano comprometido sino de un espectador pasivo cuya participación se limita a reclamaciones y quejas. La sociedad de la transparencia es la base de una democracia del espectador.  Se dice que la transparencia pone las bases de la confianza lo que es contradictorio. En un estado intermedio entre conocimiento y no conocimiento, la confianza permite construir una relación positiva con el otro, lo que hace posible la acción. Si lo sé todo sobra la confianza. Lejos de fundar la confianza, la transparencia la suprime. Se pide insistentemente transparencia en una sociedad donde la confianza ya no existe como valor. Es una propuesta de despolitización.

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