domingo, 1 de noviembre de 2015

La nave va Los huracanes.

Por Raúl Moreno Wonchee

Desde hace poco más de un año se desató sobre México un huracán difamatorio que no sólo ha devastado nuestra imagen en el exterior sino lastimado la convivencia entre los mexicanos. Una sistemática campaña confusionista ha denigrado al país y a sus instituciones hasta mancharnos a todos. Así, el Departamento de Estado acusó a México, sin prueba alguna, de violar derechos humanos, no de luchadores sociales o líderes políticos opositores sino de traficantes que cumplen el designio de la DEA de asegurar que el abasto de droga a EU sea oportuno y suficiente. Y resulta que la violencia, la corrupción y los crímenes desatados por ese siniestro mecanismo hacen que los mexicanos seamos incapaces de autogobernarnos, de apegarnos a la ley, de aprovechar nuestras riquezas, de respetarnos, de cuidarnos a nosotros mismos; en suma, seamos una sociedad que requiere de la tutela extranjera. El arribo a las costas del Occidente de “Patricia” presagiaba una catástrofe que una vez más pondría en evidencia la incapacidad del gobierno así como la orfandad y la indefensión del pueblo. Los titulares de la prensa de EU dejaban entrever que en Washington estaban listos para medrar con nuestra desgracia. Pero el más grande y peligroso huracán de la historia  topó con la oportuna y eficaz previsión del gobierno y la movilización conciente de la sociedad que confió en sus instituciones. También con la orografía invicta de la costa jalisciense donde la Sierra Madre alza sus murallas formidables en la orilla del Pacífico. El domingo, la prensa extranjera minimizó, cuando no ignoró, la buena noticia. En México (casi) todos reconocimos el valor de nuestra  gran victoria sobre los elementos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario