viernes, 3 de junio de 2016

La nave va. La confusión perfecta.

Por Raúl Moreno Wonchee

Hay de confusiones a confusiones. Unas son producto del desgarriate debido al abandono generalizado de las ideas como sustento de la política. Otras suelen ser cuidadosamente confeccionadas y propagadas para vender gatos en vez de liebres. En los períodos electorales, unas y otras proliferan como hongos en tiempo de aguas. Desde las que trastocan causas y efectos para esterilizar la política: por ejemplo, afirmar que la corrupción es el origen de todo el mal social; hasta los estafadores que se falsifican a sí mismos: el viejo político abominando de los políticos de siempre.  Y podría ocurrir que una conjunción entre una confusión abstracta y una concreta diera lugar a una confusión perfecta: el extravío ideológico y la inopia cultural con el oportunismo político. La Iniciativa de reforma constitucional del presidente Peña para incorporar en el cuerpo de garantías individuales y derechos sociales la unión conyugal de personas del mismo sexo, es una reivindicación de la libertad de las y los homosexuales, pero ante todo es una necesaria actualización y un puntual fortalecimiento del carácter laico del Estado mexicano. Por eso los panistas y el clero la rechazan. Pero hay quienes se confunden, como los que arguyen que hay causas más importantes, con lo que acatan y promueven la falsa dicotomía entre lo social y la libertad. Más aún quienes justifican su reticencia en que la Iniciativa violenta creencias con lo que además de desfigurarla, le atribuyen a la religión un papel en el Estado. Todas las fuerzas políticas y culturales que dicen cobijarse bajo el manto del juarismo fundador del Estado laico tendrían que apoyar esta ampliación de la base liberal de nuestra República. 

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