viernes, 24 de febrero de 2017

México y Estados Unidos: Distintos orígenes históricos en un mismo hábitat.

En los hechos, los norteamericanos y los mexicanos con distintos orígenes históricos, están situados por una larguísima historia de varios siglos, en un mismo hábitat. 
La convivencia geográfica trae convivencia económica, cultural, política y esto es lo que ha existido entre Estados Unidos y México; y otra es la incomunicación y hostilidad, principalmente en este terreno de la política y de la economía. 
Si queremos realmente contribuir a la convivencia pacífica, respetuosa y fructuosa entre las dos naciones, tenemos que conocernos más a fondo, mucho más allá de la anécdota, del lugar común, del estereotipo, fuertemente influido por las pasiones, por los resquemores naturales de la historia y por las tendencias del orden ideológico y político.  
A veces se advierte que algunos funcionarios norteamericanos se ponen nerviosos cuando se les recuerda los motivos de agravio que México tiene con Estados Unidosun poeta británico dijo “mientras no termine mi cruel relato, por dentro arderá mi corazón”. El pueblo de México tiene un cruel relato dentro, que incluso sigue estremeciendo la conciencia de muchos mexicanos, y los norteamericanos que también en el pasado tuvieron su cruel relato y que pueden volverlo a tener, deberían comprender esta operación psicológica de la catarsis, que consiste muchas veces en la confesión o narración de lo que aún no ha pasado. La repetición cansada y monótona de los agravios, penas y luchas del pasado, no son un buen procedimiento curativo, pero tampoco se puede pedir que simplemente se olvide, no se puede decir esto se olvida, esto no se toca. Es bueno que se acabe la guerra de las palabras, pero la solución a fondo es que se acaben las hostilidades reales para que no haya lugar a la guerra de las palabras. 
Los Estados Unidos se formaron como una tierra prometida de perseguidos en Europa, de migrantes en busca del pan, de la libertad y de los grandes espacios para desarrollar la vida social; y a través de toda la historia de Estados Unidos hasta el presente, ese sueño se ha manifestado. ¿Pero qué ha pasado, que este sueño ha sido interferido por una realidad tremenda, que es la de expansión del espíritu de poder de las fuerzas dominantes de Estados Unidos en el terreno de la economía y de la política, quienes han quebrantado el sueño norteamericano, quienes los han enturbiado?  
Los americanos fueron los primeros revolucionarios del mundo moderno; ellos influyeron fuertemente para que se levantara la Revolución Francesa, ellos hicieron una declaración de independencia que anticipaba los derechos del hombre, ellos influyeron positivamente en las revoluciones latinoamericanas por la libertad, por la independencia. 
El aliento a las revoluciones liberales de América Latina, vio fundamentalmentemás que de Europaa Estados Unidos, en algunos casos. Nuestros liberales miraban más que a Francia, a Estados Unidos. El historiador británico Arnold J. Toynbeedijo: los grandes negocios, la ambición de dominio de grandes zonas, han dejado atrás el espíritu revolucionario de los Estados Unidos y los exhortó -esto fue por el año de 1960 en una conferencia que dio-, señores, amigos de Estados Unidos, -les dice-, después de la revolución norteamericana se han levantado otras revoluciones, y esas revoluciones nuevas, principalmente la socialista, ha entrado en competencia con ustedes para arrebatarle la simpatía de los pueblos del mundo, ustedes están entrando en choque con las revoluciones del mundo, ustedes están enajenando la simpatía de los pueblos del mundo. 
Toda revolución surgida en América Latina desde la Revolución Mexicana de 1910, fue enfrentada por Estados Unidos, con muchas razones. Para que no se diga que padecemos de lo contario de la amnesia, es decir, de excesiva memoria, porque tal vez lo del siglo XIX lo pudiéramos un poco pasar a segundo términopero lo del siglo XX nos ha hecho pensar en la historia, en que todavía en 1914, Veracruz fue ocupada por las tropas norteamericanas. 
Sombra que creo hay que remover, pero no con palabras, con hechos, quizás esto ha perturbado el sueño norteamericano, que si existe, y estas son las sombras que hay que remover, pero no solamente con palabras, con hechos, es injusta, la imagen, la excesiva leyenda negra de los latinoamericanos respecto a Estados UnidosLa imagen que hemos forjado nosotros al calor de nuestros resentimientos, hay que cambiar la imagen, pero hay que cambiarla no solamente con explicaciones, sino procurando modificar la realidad del curso de la historia. 
Nosotros los mexicanos y no de una minoría, intelectual o política del país, sino del gran pueblo mexicano, padecemos algo terrible respecto a Estados Unidos, y eso se llama confusión de sentimientos. Y una pregunta, ¿Por qué? Por qué en el trasiego de nuestras poblaciones que es histórico, no hay, quizá, dos pueblos de la tierra que tengan un tránsito tan intenso de uno a otro lado en los dos sentidos, ni en el tráfico tan intenso de toda clase de valores comerciales, culturales, políticos, en ese tránsito que nos debió enseñar a convivir en el entendimiento, hemos comercializado con cosas, pero no nos hemos fundido, cultural, espiritualmente. 
Todos los días. Hay cientos de miles de norteamericanos en los pueblos, las ciudades, los valles, las montañas de México, el norteamericano turista, estudiante, visitante, por cualquier motivo forma parte ya de la vida de México. Y cientos de miles de mexicanos, han ido año tras año a Estados Unidos en busca de trabajo, de servicios o de visita, , pero no solamente en busca de trabajo, también en busca de anchos espacios. ¿Y cómo vive el mexicano en Estados Unidos? A veces bien tratado y muchas mal hallado, siempre provisionalmente, y aunque pasen años de residencia no llega por dobles razones a arraigarse totalmente en la Tierra norteamericana, hay una confusión de sentimientos, porque es ambigua esta convivencia, porque no han sido abiertos los canales de entendimiento a fondo, porque los agravios no han sido explicados como la historia lo demuestra, así ésta solamente puede lograse compartiendo intereses que lleguen a ser comunes, desarrollando las conciencias, mitigando las diferencias, eliminando las injusticias, buscando realmente una zona de convivencia a fondo. Me parece que esta debe ser la obra de nuestra nueva historia.  
Creo que todo norteamericano consiente, puede estar de acuerdo en que en el mundo moderno los conflictos sociales e internacionales no se plantean en simples términos cuantitativos, de quién es más fuerte y quién va a dominar a quien, si los poderes dominantes norteamericanos se plantean la perspectiva de llevar adelante la dominación irrestricta de los pueblos de América Latina, y en ese caso el de México, van a sembrar de conflictos tremendos el porvenir. Si las fuerzas dirigentes de México llegaran a ser tan inconscientesque no viera la necesidad de establecer una convivencia sensata y amistosa con la nación norteamericana, y se plantearan una política anacrónica, de simples reacciones emocionales y de luchas frontales, esos dirigentes estarían comprometiendo gravísimamente la paz y la cohesión de la nación mexicana. 
No por ánimo blando, sino con sentido realista debemos entender la necesidad de fraguar una verdadera convivencia, para lo cual, contrariamente a lo que se piensa por una observación ligera, hay muchos antecedentes en nuestra historia. Los pueblos de México y de Estados Unidos, han cooperado también muchas veces y en muchas fases, y ha habido norteamericanos ilustres con poder intelectual y con poder político que han comprendido esta verdad de que es necesario vivir en paz y en amistad con México, la leyenda negra y maniqueísta sobre Estados Unidos, no partió solo de Rodó, también contribuyeron a llevar adelante estudiosos norteamericanos como los que escribieron la diplomacia del dólar y la expansión territorial de Estados Unidos a costa de América Latina. 
Estados Unidos no es un todo negro y reaccionario, hay que entenderlo, no son una nación de puros materialistas utilitaristas, la nación norteamericana y la cultura que se ha forjado en Estados Unidos, son de lo más luminoso de la historia humana. 
Quien creyera que Estados Unidos es un solo país de comerciantes, traficantes, monopolista, estaría cometiendo una aberración del conocimientoEstados Unidos, también es el país de Poe, de Whitman, de TheodoreDreiser, de William Faulkner de cientos de escritores de lo más avanzados y progresistas del mundo moderno. 
México, amigos norteamericanos, no es un pequeño país de mexicanos sucios y perezososLos norteamericanos empezaron a interesarse más por México desde que supieron que aquí habían enormes yacimientos de petróleo, pero en los últimos decenios, hay también enormes yacimientos de masas humanas que están formando una gran nación, y no hay que tomar a México solamente como un país proveedor de petróleo, de metales, cereales o de hortalizashay que tomar a México como una nación humana, con una gran historia, con una gran cultura y con todos los derechos a participar en el concierto mundial. 
El pueblo norteamericano está creciendo en conciencia también, tiene experiencia, la idiosincrasia de los pueblos no permanece quieta, por eso son muy sospechosos esos esquemas del carácter del norteamericano y del carácter del mexicano. Han cambiado las cosas y van a cambiar, frente a esa perspectiva tenemos que situarnos.  
Recordemos a un gran embajador de Estados Unidos en México, Joseph Daniells, quien llegó a México rodeado de la hostilidad, el resentimiento de los mexicanos, porque había sido secretario de marina, quien dio la orden de la invasión de Veracruz, pero que el gobierno lo custodió desde que entró por Laredo, para cuidar su vida. Nueve años después, el señor Daniells salió de México con la simpatía y gratitud del pueblo mexicano, y en su discurso de despedida dijo: Al despedirme con pena, de un país en que la señora de Daniells y yo, hemos sido tan felices, solo puedo decir que siempre conservaremos grata memoria de México, de su pueblo, de sus ideales, de su arte, de su carácter y de su noble belleza, como de un segundo hogar. La esencia de la casa propia, es un lugar en donde la piedra angular del lugar está llena de comprensión, quieta y pacífica, de simpatía, tolerantes y gentil, de cariño generoso. Cualidades características de su historia.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario