Celebramos el 5 de febrero del 2017, el 100 aniversario de la Promulgación de la Constitucion Política de México, en un mundo tránsido de esperanzas y temores, esperanzas como nunca acarició la humanidad y temores como nunca enervaron a los hombres, al doblar al cabo de las tormentas de un siglo, quienes redactaron nuestra Carta Magna, merecen el reconocimiento de las nuevas generaciones, porque tuvieron la audacia de constituir la Revolución y con ello, darnos el marco jurídico, dentro del cual el pueblo mexicano puede desplegar las reformas más audaces y revolucionarias, sin desatar la Guerra Civil. ¡Honor a quienes murieron para que México viviera dueño de sus destinos!
Nuestra Constitución como sus predecesoras la Americana y la francesa - y después de la nuestra, la rusa- son hijas de grandes conmociones sociales, cuando la humanidad da a luz, en medio de la sangre y del dolor, a nuevas formas de convivencia de los hombres, y merced a lo gigantesco de la empresa y la enorme magnitud de los obstáculos, el genio revolucionario de nuestro pueblo, alcanzó su mayor plenitud e iniciativa creadora, nuestra gloriosa revolución innauguró la ola de los grandes movimientos de liberación nacional y social, que liquidaron los viejos imperios.
Una Constitución es una ley fundamental, y para que lo sea, debe representar no únicamente el simiento y base sobre los cuales se levante el edificio de las leyes secundarias, sino una verdadera matriz que imprima su sello a las demás normas. Una Constitución es, la ley de las leyes, y esa condición, no la alcanza, si no es una norma necesaria y además, activa, dinámica, proyectada hacia el porvenir, pues de otra manera pronto sería desbordada por el devenir histórico, que nada ni nadie puede detener.
Don Mariano Otero, visionariamente nos detalla en su voto particular del 5 de abril de 1847, las siguientes palabras: ¨En las más de las constituciones, no sólo se fijan los principios relativos de la organización de los poderes públicos, sino que se establecen las bases de las garantías individuales, probablemente porque la condición social de los asociados es el objeto primordial de las instituciones, y uno de los carácteres más señalados de la verdadera naturaleza de los gobiernos¨.
Recordando palabras de Rafael Carrillo Azpeitia, Periodista y militante de la política, fundador y miembro editorial de la Plástica Mexicana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario