La vocación reformadora del Presidente Enrique Peña
Nieto, sin duda ha sido una actitud valiente que la mayoría de los mexicanos al
inicio de la administración admiraron y aplaudieron, dado que los temas de la
reforma son de la mayor trascendencia para el desarrollo de la nación. La
Reforma Educativa, primera en aprobarse en el Congreso y a iniciativa del
ejecutivo federal, a más de un año de su aprobación y puesta en vigor, sus
efectos positivos no se sienten y menos producen los resultados que de ella se
esperan, condición suficiente para que la sociedad mexicana vea con cierto escepticismo,
los beneficios que en las diferentes materias de la reforma se esperan como energética,
económicas, financiera, telecomunicaciones, política, etc.
Los mexicanos
interesados en que las reformas se apliquen, vemos con gran preocupación que si
bien han existido obstáculos impuestos por las diferentes fuerzas políticas
para su aprobación de la reforma, es de reconocerles a los legisladores que éstas
reformas planteadas por el Ejecutivo Federal aún con los cambios que el propio
proceso legislativo demanda, han quedado consolidadas, sin embargo, ahora el
valor está en la cancha de los gobiernos estatales y federales, en lo que se
refiere a la reforma educativa les ha faltado determinación, voluntad y
capacidad para hacer que las reformas se cumplan, pues las leyes tienen como
características que al cumplir con todo su proceso para convertirse en normas
de observancia obligatoria, éstas se deben hacer cumplir aún en contra de los
sujetos que se oponen utilizando inclusive la fuerza del Estado, no hacerlo
como la propia ley lo demanda es caer en responsabilidades para aquellos titulares
de órganos de gobierno, responsables de cumplir y de hacer cumplir la ley. Como
es el caso de la Secretaría de Educación Pública federal y los secretarios o
similares de los gobiernos estatales y del Distrito Federal quienes han abusado
de la tolerancia, del diálogo y la concertación, instrumentos que si bien es
cierto son aplaudibles en un gobierno democrático, también es que cuando éstos
elementos se prologan en el tiempo como es el caso, oportuno es reconocer que
nos encontramos frente a desgobiernos o gobiernos débiles. O lo peor, gobiernos
irresponsables que no cumplen con el juramento que hicieron al protestar su
cargo, “de cumplir y hacer cumplir la
ley”.
Es inexplicable bajo cualquier signo de racionalidad,
que cuando una mayoría del pueblo de México reclama un sistema educativo
nacional, que como bien lo señala -el tercero constitucional de ser la palanca
del desarrollo del pueblo- por otro lado otra minoría nacional rechace las
deformaciones y el enorme rezago que el país registra en materia de educación
de conformidad con los estándares de los organismos internacionales, que miden
el aprovechamiento y desarrollo educativo.
Resulta increíble que la reforma impulsada por el
Presidente de la República, que establece claramente las sanciones a las que se
hacen acreedores los trabajadores de la educación, no existan sanciones
concretas que los obligue a trabajar o en su defecto sean separados de sus
plazas, aquellos maestros que en lugar de estar frente a sus grupos,
impartiendo conocimientos y formando a las generaciones en desarrollo, éstos se
encuentren en plantones, marchas y bloqueos y al mismo tiempo cobrando
puntualmente sus salarios y prestaciones de manera indebida, eso en términos
claros y sencillos, se llaman corrupción, saqueo de recursos y abandono de sus
fuentes de trabajo en perjuicio de los niños y los jóvenes en formación, por
los que la sociedad paga a través de sus impuestos.
La nueva ley de educación fija, nuevas condiciones
para los comisionados sindicales, sin embargo a miles de maestros se les
encuentra comisionados con goces de sueldo y lo peor, es que éstos comisionados
no son revisados por las autoridades responsables de vigilar el ejercicio y la
aplicación del gasto, con tristeza vemos los casos de Oaxaca, Michoacán y
Guerrero, entre otros Estados, donde la Coordinadora
de los Trabajadores de la Educación se la pasan bloqueando carreteras,
organizando marchas, en plantones y en cualquier otra actividad, menos
cumpliendo con el calendario escolar especialmente en Oaxaca, donde no cumplen
ni siquiera con el 50% de los días laborables en la enseñanza. Éstos no han
permitido la adecuación de la Reforma Educativa y menos, con la evaluación del
maestro, la prueba enlace y el concurso para la selección y asignación de las
plazas a los nuevos maestros.
La Coordinadora
de los Trabajadores de la Educación en los Estados de la República donde tiene
fuerte presencia, sigue heredando y vendiendo plazas, quitando y poniendo
autoridades educativas, sin que exista una reacción legal de los gobiernos
estatales y la propia Secretaría de Educación Pública federal para que suspenda
el pago de los maestros que no cumplen, se les quiten las plazas y se les
asignen a otros profesionales de la pedagogía preparados y dispuestos a cumplir
con la noble labor de la enseñanza.
¿Hasta cuando los gobiernos cumplirán con su
obligación para que la educación crezca?, lo mexicanos seamos más competitivos
en este mundo global, la investigación científica y tecnológica, nos haga
independientes, y que el progreso y el bienestar avancen y con ello se
garantice la paz y la estabilidad social, que hoy, se ve seriamente amenazada
por la culpa de unos cuantos líderes sindicales tanto de la coordinadora como
del propio sindicato nacional, y con la complicidad de funcionarios federales y
estatales que no quieren cumplir con su responsabilidad, y que también deben
considerarse tan responsables de la falta de cumplimiento, como los integrantes
de la coordinadora y del sindicato nacional que se oponen a la reforma, lo que
se requiere señor Presidente y señores Gobernadores, es un cambio de actitud de
los gobernantes, que persigan y apliquen
la ley a los que no quieren cumplir y estimulen a los cientos de miles de
profesionales de la educación que si existen, porque la mayorías de los
maestros si quieren trabajar, solo que las condiciones les limitan su accionar,
porque los malos maestros agrupados en el sindicalismo tanto el oficial como el
disidente, los amenazan, los bloquean en su ascenso y los obligan a participar
en marchas, plantones y bloqueos, y a comprar los ascensos en sus plazas para
percibir mejores salarios.
Es la hora de la verdad para los gobiernos, porque
los líderes sindicales, no van a permitir por voluntad propia dejar de vivir en
los grandes privilegios que representa el manejo de millones de pesos de manera
discrecional, porque no rinden cuentas a nadie, lo que hace que México esté
convertido en un país de trabajadores pobres, líderes sindicales potencialmente
ricos y con grandes privilegios políticos, esto que pasa en educación, no es
ajeno a todas las dependencias del sector público, pues lo mismo o peor, sucede
en el sector energético y en el sector salud (ISSSTE, IMSS y SSA), donde los
líderes sindicales mandan, son los dueños de las plazas, someten y condicionan
el actuar de funcionarios débiles y muchos de ellos sin vocación y
comprometidos más con su promoción política y personal, que con la obligación
de brindar servicios con calidad y calidez humana.

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