domingo, 29 de enero de 2017

La nave va. Dignidad y fortaleza

Por Raúl Moreno Wonchee

No lo sé de cierto, lo infiero: Donald Trump nos creyó débiles y asustadizos, que a manotazos nos haría acatar sus condiciones. A la mala, cuando los negociadores detallaban la agenda de la reunión de trabajo que tendría lugar el 31 de enero, a través de su tuiter puso como condición que México aceptara pagar el muro. Sin aspavientos, con la serenidad que le da conocer las fortalezas de México y saber que cuenta con el apoyo del pueblo mexicano, el presidente Enrique Peña Nieto canceló la reunión con el argumento incontestable de la dignidad nacional ante la mirada atónita del mundo entero en el debut internacional de Trump. El Gran Patán se metió en las arenas movedizas de la estupidez e insistió en seguirse hundiendo al blandir el impuesto del 20 por ciento a las importaciones mexicanas. Videgaray puso en evidencia la torpeza formidable y el sin sentido de la amenaza. En EU, los periódicos más influyentes, noticieros de amplia audiencia, líderes intelectuales –Krugman y Sanders, de manera relevante—, una avalancha de opinión pública apaleó al insolente. Lawrence O’Donnell, destacado comentarista, sentenció: “Peña Nieto humilló a Trump”. Que el gesticulador atrabancado aprenda la lección porque el respeto debe prevalecer para hacer posible el diálogo, que es de lo que se trata. De nuestra parte, lo que tenemos por delante no es sencillo: erradicar la mezquindad que engendra autodenigración y reconocernos para que la unidad en curso alcance a ser nacional moderando la opulencia y la indigencia y mejorando el jornal del pobre. Que celebremos el centenario de la Constitución con la dignidad invicta y la soberanía fortalecida.

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